Como decía, en el 2003 llega el inefable Uwe Boll con House of the Dead. Muchas cosas se han dicho de este señor (por llamarlo de alguna manera) y no buenas precisamente. Tiene la “sana” costumbre de hacer películas infectas (que ni siquiera sirven para verlas borracha) y ponerles el título de un videojuego como reclamo. Exacto, reclamo, porque el parecido con el original es pura coincidencia. Y lo más chocante para mí es que actores conocidos como Christian Slater, Stephen Dorff, Ben Kingsley o Michael Madsen, entre otros, participen en ellas. O no se han leído el guión o su agente es pésimo o tuvieron un momento de debilidad o cobraron una pasta gansa, porque otra explicación no le encuentro.
Y si House of the Dead rozaba el surrealismo (con diálogos tan currados como: “Quiero ser inmortal. ¿Para qué? Para ser eterno”), Alone in the Dark (2005), ese gran clásico y padre del Survival Horror, fue convertido en el truño del almendruño. Y quien diga lo contrario (que lo he leído por ahí; inaudito) es que ha tragado tanta mierda que ya es incapaz de reconocerla ni por el tufo que desprende.
Mira que me lo advirtieron. Me advirtieron con ganas. No la veas. Pero coñe, era Alone in the Dark, no podía ser tan mala. Craso error. Carente de ritmo, de sentido incluso en algunos momentos, y como digo, con un título como mero reclamo, porque la historia original debieron bebérsela y esnifársela antes de empezar. Y ojo al dato. Hay segunda parte. No la he visto y esta vez no creo que caiga en la trampa. No aparece Uwe Boll por ninguna parte. Ajá. Muy bien. Tampoco en House of the Dead 2. Pero todos están metidos en el ajo. Guionistas y directores de sendas secuelas estuvieron implicados en la producción y guionización de las primeras, así que va a ser que no, chavalín. No te doy más pasta de mi bolsillo para que luego sigas en tus trece y me brindes de regalo BloodRayne y sus correspondientes dos secuelas. Mira que el videojuego era flojillo en general, pero es que la peli es mucho peor. Todos los fallos de Alone in the Dark por partida doble.
Oh, oh. Pero cuidado, que me da en la nariz que Andrzej Bartkowiak debe ser de la misma quinta. ¿Alguien no ha visto aún Doom? Pues mejor que siga así. Porque la peli se llama Doom como podría haberse llamado Quake o Half Life, por poner un ejemplo. Vamos que, como en las anteriores de Uwe Boll mencionadas, el título debe estar como mero reclamo. Aprovechar el nombre para luego hacer lo que se les antoje. Para mí, ni siquiera los minutos finales con la cámara en primera persona la salvan. Es que me entró la risa tonta cuando lo vi, os lo puedo asegurar. Dejando a un lado las supuestas explicaciones científicas magufas plagadas de topicazos erróneos o el convertir guanderrepente a The Rock en el malo porque sí, la película es larga, llena de refritos del argumento de otras al mogollón, y lindeces del estilo. Pánico me da este hombre, que ahora mismo está con la post producción de Street Fighter: The Legend of Chun Li. Miedo, pánico, es poco.
Y si en esta retahíla de años y estrenos nos hemos topado con pésimas adaptaciones y nefasta películas, le toca el turno a una buena adaptación y una no tan buena película. Sé que algunos de vosotros me la recomendasteis, así que quiero que sepáis que os la tengo guardada. Palabrita. Hablo de Dead or Alive (2006). Se la puede considerar una buena adaptación si tenemos en cuenta que el videojuego pasó de ser un juego más de lucha con unos excelentes gráficos a un reclamo de tetas botando a cada golpe y saltito. Y eso es la peli. Esta foto:

Incluso yo diría que ésta:

Y ya. Bueno, también un Eric Roberts mayorcito y cascado, sin sentido alguno del ridículo. Sigue la estela de Mortal Kombat, con banda sonora molona incluida, pero sin pies ni cabeza. ¿Me pareció aburrida como ella sola porque soy mujer y no capto el encanto de unos buenos melones en acción? Va a ser que no. Me gustan los personajes femeninos que saben dar caña, independientemente del tamaño de su balcón. Las historias y personajes planos me saturan, y el surrealismo me gusta en dosis acertadas. ¿Os he dicho ya que me dormí con Shoot ‘em up? Es por si no había quedado claro.
Uf. Menudo bachecito de títulos nos encontramos del 2003 al 2006. Pero aún había esperanza. En el 2006 llega, para mí, la mejor adaptación que se ha hecho de un videojuego en los últimos quince años y, además, una estupenda película. Silent Hill. Si lo pasé mal jugando, hasta el punto de no poder estar sola en el cuarto mientras le daba a los botones del mando, di muchas gracias de no ir sola al cine. Jesús, qué angustia. Era como estar dentro del juego pero con una pantalla enorrrme. No sólo captaron la esencia y plasmaron el aterrador escenario, sino que además me ayudaron a entender mejor de qué iba el asunto, porque cuando me pasé el juego en su día, me quedé igual que cuando veo una peli de terror oriental. Sin tener ni zorra de lo que ha pasado en realidad, pero encantada de lo que he visto.

Mmm… vaya. Veo que esta tercera parte corre el riesgo de alargarse y no tenía intención de prolongaros el suplicio mucho más. Así que, aligeraré un poco esto. Aún nos queda Hitman (2007) y Max Payne (2008).
Puf. No sé. No sé si decir una de cal y otra de arena o casi una de cal y casi una de arena. Está complicada la cosa. Como películas… bueeeno… psé… Digamos que se las ve venir a la legua y de lo que podría haber sido queda sólo en un intento, la verdad. Sigo pensando que 47 le habría ido como anillo al dedo a Jason Stathan. Timothy Olyphant está mejor de Sheriff en Deadwood. En Hitman lo vi soseras. Aunque a uno le toque un personaje inexpresivo como él solo, bueno, la mirada suele vestir todo lo demás, y aquí parecía que sus ojos dijeran “me estoy partiendo el ojal, ¿por qué decidí hacer esto?”. En fin. Sin mayor pena ni gloria. Mientras que Max Payne… como película… Bueno, mejor os paso un enlace donde hablan de ella y con lo que más o menos estoy de acuerdo. ¿Para qué decir lo mismo si ya lo han dicho otros y mejor que yo? También podéis pasaros por Rescepto Indablog, donde la entrada es más extensa.
Ahora bien, como adaptaciones, ¿qué podemos decir de estas dos perlas? Pues a ver… Hitman es un juego de infiltración, básicamente. En la peli, 47, lo de ser discreto parece que no lo lleva muy allá. Para mí el personaje es más del estilo Leon de El Profesional que… no sé… ¿Bourne, por ejemplo? Sin embargo, hay que admitir que el videojuego tampoco daba para mucho más trasfondo y, en los cinco primeros minutos de película se le trata de dar mayor trascendencia, pero al pasar más tarde de puntillas sobre la posibilidad de ahondar, queda igual de desaprovechada. ¿Es mala adaptación por todo ello? No exactamente. Simple.
En cuanto a Max Payne como adaptación… esperaba como que bastante más, la verdad. Sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que Sam Lake (creador de la historia en el videojuego) iba a estar asesorando en el guión de la película. Sin embargo, la adaptación me parece superflua y que no ha sabido sacar provecho del estupendo escenario que tenía entre manos.
Y, tal y como me temía, esta entrada está siendo más larga de lo que pretendía, con lo que mejor rubrique el final (que sé que lo estáis desando ya; si es que soy una cansina). ¿Proyectos en lontanaza? En fase de pre-producción tenemos Castlevania con guión de Pablito Anderson. Después de Death Race, empiezo a temerme lo peor. No me malinterpretéis. Me lo pasé bien con la peli, pero tiene delito considerarlo remake… o algo (lo que hace que me replantee lo de buen “adaptador”). Así que no sé si decir peor en plan bien o mal. Me refiero a que, visto lo visto en los últimos trabajos de este señor, es obvio que va a ser una película palomitera plagada de efectos y coreografías a lo Coren Yuen. Ahora bien, ¿será un Resident Evil 1 o 2? Vamos, si será fiel o no al original.
Por otro lado, en producción tenemos Onimusha y Return to Castle Wolfenstein. De la primera tampoco sé lo que pensar. Keji Inafune (creador del videojuego) va a estar implicado en el guión, pero… también Sam Lake estaba en el de Max Payne y el resultado no es que haya sido satisfactorio. Así que, aunque debería temblar, mis esperanzas están puestas en Return to Castle Wolfenstein, donde la dirección y el guión corren a cargo de Roger Avary, quien también estuvo implicado en la adaptación de Silent Hill. Avaryto, que te la juegas.
Mmm… Creo que ya está todo. Si me he dejado alguna en el tintero es porque no la he visto, sorry. Y con todo esto, ¿a qué conclusión puedo llegar? Pues a varias, en realidad. La primera es que si ya es difícil que el fan diferencie una mala adaptación de una mala película, con las dosis que estamos teniendo va a ser difícil que no nos echemos a temblar cada vez que oigamos que sale un título nuevo a la gran pantalla. La segunda es que la industria del cine, ante todo, está para lucrarse, y sabe que un título vende y que frikis somos porrón y medio en todo el mundo, así que lo mejor que se puede hacer es ir al cine preparados para lo peor y esperar lo más decente. No olvidemos tampoco que la industria de los videojuegos es tres cuartos de lo mismo. Venden entretenimiento. Y que lo que funciona como excusa para dar unos cuantos tiros pantalla tras pantalla, no tiene por qué funcionar en el cine. Así pues, es lógico esperar sesiones palomiteras en los títulos venideros, y así seguirá durante mucho tiempo… mientras no tengamos un Alan Moore de los videojuegos para cambiar el concepto. Personalmente, me conformo con que a partir del 2010 veamos buenas peliculas, aunque las adaptaciones sean tirando a superfluas.