Los mundos que nos robaron
Ago 1st, 2008 by Kundalah
Desde hace poco más de una semana busco inspiración para seguir con mi novelita de Crow. No es que no sepa qué es lo que va a pasar. Nop. Eso lo tengo más que claro. El problema (algo bastante habitual en mí) es que necesito un empujón que me motive a seguir escribiendo. A veces, escuchar una canción que evoque imágenes poderosas, en plan videoclip, me basta. Otras, puede ser sólo una frase de algún libro que esté leyendo. Y otras veces puede ser, sencillamente, ver una película o una serie tipo space opera de esas que yo llamo “de universos oscuros” (sí, Star Wars y Star Trek totalmente descartadas).
Así pues, el viernes pasado empecé a revisar mi colección de DVDs y me topé con una selección un tanto escasa, pero bueno, algo se podía hacer. PitchBlack, Las Crónicas de Riddick (sin incluir Dark Fury), Fantasmas de Marte, Titan AE y Serenity (junto a la serie Firefly). La serie Farscape podría haber entrado en la tanda, peeero me resultaba demasiado extensa, además de que no me apetecía un pimiento ponerme con la primera temporada que es bochornosa como ella sola. Una lástima, sip.
Finalmente me decidí por Las Crónicas de Riddick en el formato Director’s Cut. No es que la película mejore ostensiblemente con esos quince minutos extra, pero sin duda explica unas cuantas cosas de la trama, además de darle algo más de profundidad. Sigue habiendo detalles en la película que me… chirrían con respecto a la anterior, como por ejemplo lo que yo llamo “el posado baratón”. Esa manía que tiene Riddick en esta entrega de quitarse las gafas protectoras cada dos por tres y poner cara de “mmm… qué interesante resulta todo esto”. Eso sí, no voy a entrar a discutir si, efectivamente, te quedas con la sensación de “este no es mi Richard; me lo han cambiado” ya que después de haber visto los extras de PitchBlack Edición de Coleccionista, entiendes ese aparente cambio.

Pero bueno, no me voy a extender analizando la película y comparándola con la anterior entrega. Sobre todo cuando quienes me conocen saben de sobra lo enamoradísima que estoy de ambas. Tampoco voy a tratar de justificar el porqué y más cuando las pegas que he oído sobre ella es que no es más que una peliculita sin mayor trascendencia. Bueno, señores, esa es la gracia. Descubrir un escenario majestuoso sólo para tus ojos (aunque mientras veía la peli, esta última vez, mi vena de diseñadora industrial no dejaba de preguntarse el coste de producción, tanto de recursos como de tiempos, que le había supuesto a los necromongers -necróferos, creo, en la versión castellana- llevar a cabo monumental obra cuya función parece más bien puramente estética que otra cosa. O, por ejemplo, pensaba lo putas que debieron pasarlas los obreros que construyeron la prisión Crematoria y cómo cojones se las ingeniaron para llevarla a cabo. Después de los millones que les debió de costar ¿la tienen medio abandonada y destinada a unos pobres infelices muertos de hambre?) y, por otro lado, entretenimiento puro y duro. Yo, la verdad, no veo nada malo en ello.
Una vez acabó la película y quedé satisfecha, como siempre, decidí ponerme con los extras que, hasta la fecha no me había molestado en echarles un vistazo. Así comprendí que lo que David Twohy había mostrado en esta película no es más que una pequeña parte, un rascón en la superficie, de lo que este hombre tiene en mente sobre este universo. Entiendes el… cambio de look. De un escenario austero y despiadado, a uno rico y próspero. Y, lo más importante y triste a la vez, quieres saber más, quieres que te cuenten más, quieres descubrir el Underverse (no sé ahora mismo cómo se tradujo en castellano), cómo es eso de que hay más ‘verses (¿cómo cojones traducirían en castellano este palabro, ahora que lo pienso?), si todos son humanos (porque lo son y lo dice claramente en la película y más aún en los extras -y tengo mis sospechas de que los Elementales de alguna manera también lo fueron), ¿qué motivó la diferenciación para que parezca que hablen de razas distintas? ¿La explicación será como la de la existencia de tres tipos mam’n en el UC, adaptados genéticamente para sobrevivir en los planetas que colonizaron? Y así, más y más preguntas que, desgraciadamente, no van a obtener respuesta. No en un futuro próximo. Y empiezo a sospechar que no en un periodo a medio-largo plazo.

Después de buscar información en internet y ver que en realidad sólo puedes frustrarte y esperar el milagro, me puse con la serie Firefly para poder enlazar cómodamente con Serenity. Al fin y al cabo ver a Riddick me aportó frustarción, no inspiración para seguir escribiendo lo mío. Pero, ay amigo, ¿qué pasó al ver la serie Firefly? ¿Llegaron las ganas de seguir escribiendo? No. La frustración aumentó hasta rozar el cabreo. El último capítulo de la serie se iba acercando y sólo iba a obtener el consuelo de una película de regalo. Oh, sí, hay unos cuantos cómics por ahí. Uh, uh. Me regalaron el juego de rol, uh, uh. Mmm… ¿cómo decirlo? Veamos… ¡Vaya mierda!
Me han… o mejor dicho, nos han robado. No quiero montarme mis propias historias sobre estos mundos, su trasfondo; no quiero especular. Quiero que el cuentacuentos acabe de contar su historia y luego ya fantasearé con lo que venga después. Eso mismo pasó con Star Wars, ¿no? La historia se completó y a ella le siguieron porrón de libros. Puedo llegar a entender los motivos. Entiendo incluso que los creadores no nos den pildorillas con nuevos datos por si suena la flauta y pueden seguir contando su cuento y ganar pasta por ello. Sí, lo sé, lo entiendo. Pero como consumidora y adicta de píldoras de universos oscuros, me fastidia que el camello me corte el suministro de golpe y porrazo. “Es que no gano el suficiente dinero”, me dice él. Tú lo que eres es un ío puta y un mal camello, punto. Pero a él no le importa, claro. Tiene más pildorillas de más colores y sabe que más tarde o más temprano volverás a su punto de venta. ¿Y qué hago yo mientras tanto? Pasar como pueda el mono, claro, mientras balbuceo “me han robado, me han robado”.
Bueno, puedo decir que aún me queda Crow, el UC, el UD. Mis jugadores se han encargado de hacerlo crecer, de darle profundidad durante todos estos años para que incluso me permitan contemplarlo como una “espectadora” más. Pero no es lo mismo. Pildorillas sucedáneas. Y más sin un Gus para rebatirme mi propio universo… pierde su gracia
La cosa es que tú, a tu manera, eres también nuestro camello, nos das el universo de UC-Crow, y si no sigues escribiendo, nos dejarás a medias. Por no hablar de que sigo con el mono de vez en cuando del cómo habría sido una partida en UC-Atlantis
Ostrás! El Atlantis! La verdad es que es una pena. Después de la currada que nos dimos tú y yo para hacer todo el trasfondo, tipos de personajes, etc. :-S
Algún día deberíamos escribirlo bien, como Dios manda, ordenadito, revisado, para un uso futuro… de lo que sea. Perder todo ese trabajo sería una pena, sip.