Mírame. Soy Friki.
Jun 24th, 2008 by Kundalah
Sí. Soy friki. Con todas las letras. Pasé por varios estadios hasta que me abrieron los ojos. Nada de aspirante a friki, ni simpatizante de friki. No. Soy friki. Es más, me gusta serlo. De hecho… hasta me gusta como suena. Friki.
Me gusta el cine de género, las series de género, la literatura de género, me gustan los juegos de rol, los juegos de cartas y de tablero, me gustan los videojuegos, prefiero Mac a PC (dónde va ir a parar). Me gusta Star Trek (aunque no soporte a Kirk) y me gusta Star Wars; puede que no me sepa los diálogos de las películas, pero ay, amigo, si hablamos de Pitchblack o Las Crónicas de Riddick… eso ya es otro cantar. No soy muy aficionada al cómic, aunque cuando me gusta una serie o un dibujante o un guionista, intento que llegue a mis manos todo el material posible. No compro manga, pero siento debilidad por el anime.
He pasado fines de semana enteros de juegos (como los llamaba mi madre), me he recorrido media España para acudir a roles en vivo, jornadas lúdicas, convenciones sobre fantasía y ciencia ficción, e incluso a punto estuve de ir a Londres para poder ver a parte del reparto de Firefly y en otra ocasión para ver a James Marsters (Spike) actuar en un pub londinense.
Hará cosa de un mes o así, alguien me dijo que no me consideraba friki, supongo que, básicamente, porque él no se consideraba friki. Y para rematar la faena, me dijo lo siguiente: “No te margines ni te desplaces de la sociedad, en sí tú y yo tenemos cada uno nuestra afición y lo importante es que nos divierta… y si al resto de la gente no les gusta y nos llaman “frikis” pues que les den… para nosotros ellos son más frikis”. Iba a contestarle, pero al final rechacé la tentativa.
No me margino ni me desplazo de la sociedad, porque la sociedad es muy grande y cabemos todos. Cierto que, como bien apuntó este chico, se puede ser friki del fútbol, de los sellos… Cierto, cierto. Friki es una etiqueta de lo raro, de lo que se sale de la norma, en algunos casos incluso de la obsesión. Cierto, cierto. Pero el que se margina es el que es incapaz de asumir lo que es, el que escuda su “rareza” en la normalidad… porque quiere ser respetado. “Respétate a ti mismo”, dijo alguien una vez. Qué gran verdad.
Soy friki. Que quede bien claro. Friki. Con todas las letras. Para mí no es un insulto, es lo que soy. Y me encanta. No agacho la cabeza al decirlo; no intento llamarlo con otro nombre para que suene mejor. Qué coño, suena cojonudamente. Puede que algunos lleven la palabra friki más allá y te entre la vergüenza ajena al ver lo que son capaces de hacer por su obsesión. Pero no me importa. No por ello me avergüenzo. No asumo que todos los jugadores de rol son unos asesinos porque un pirado lo fue. No asumo que los que juegan a videojuegos son asesinos en potencia porque alguien lo fue. No asumo que el friki medio es un asocial con un problema alimenticio y una clara represión sexual sólo porque es lo que se parodia. He ahí la palabra clave: parodia. Burla, chanza. No LA realidad. Si fuera así no tendría tantos amigos (frikis todos ellos) y no estaría donde estoy (con un friki, rodeada de frikis).
Como decía mi padre: “Lo mejor es aprender a reírse de uno mismo para evitar que te pillen con los pantalones bajados. Si se meten contigo y les sigues la broma, los dejarás tan descolocados que no se darán cuenta cuando se la claves a ellos”. Os aseguro que así se vive más feliz.
Y como dice Yankovic en el estribillo de este vídeo (que adoro, que me encanta) Look at me I’m white and nerdy. Sí. Lo soy.
Además, con las tías frikis uno se divierte más.
Hola. Es muy bueno eso de reconocerse como friki. Me da en la nariz de que ciertas actitudes de soberbia y prepotencia intelectual que se encuentran con frecuencia en el fandom provienen de un complejo freudiano resultado de no querer reconocer lo que son, frikis. No sé qué nombre griego se podría poner a esto, pero alguno habrá seguramente, que la mitología es muy amplia.
Sin duda el fandom sería un lugar mejor si la peña se aplicara el cuento. Pero claro, entonces todos tendríamos el mismo estatus y, por supuesto, eso no mola. Seríamos parroquianos sin párroco. Qué horror, ¿no?
Yo tengo un problema con la palabra friki. Cuando el rol y similares aún no se habían puesto de moda empezaron a orbitar en esos ambientes un grupo de gente inadaptada que buscaba un sitio donde encajar, e hicieron de algunas de esas aficiones un refugio contra “el resto”, fue esta gente, tal y como yo lo vi, los que enarbolaron la bandera del frikismo, se autodenominaron “frikis” e intentaron con eso mantener lejos al resto de gente. Es por eso que el término “friki” no me gusta. También es verdad que ese tiempo ha pasado atrás y que ahora es más bien una forma de definir una especie de tribu que va un poco contra la corriente principal (aunque ahora mismo se ha puesto de moda y ya no es tan “alternativo”).
Lo que te tengo que agradecer profundamente es que cuando casi había renegado del rol y similares, en el tercer Crow conocí a un montón de gente que valía mucho la pena, y descubrí un mundillo, no solo en los roles en vivo, también en el frikismo en general, en el que me siento mucho más a gusto. Es decir, hay vida para el friki rolero más allá de la partida de Vampiro estereotipada
Suscribo lo que comentas, Octal. Sé a lo que te refieres y podríamos decir que algo de eso lo he vivido en mis carnes.
En cualquier caso, situaciones del estilo hay a patadas. Léase gótikos, jeviatas, bakalas… sólo por poner un ejemplo, en este caso dentro de géneros musicales. Pero vamos, lo mismo sucede dentro de ciertos gurpos, movimientos o como quieras llamarlo.
Ya, pero me molesta cuando es el mío. Es más, me molesta cuando sucede dentro de un grupo que se caracteriza por buscar su propio entretenimiento en lugar de dejar que los entretengan. Si hay algo que caracteriza al friki, creo, o al menos a la clase de friki que a mi me gusta, es que no tiene suficiente con recibir su entretenimiento, tiene que ser parte de él. Desde ir disfrazado al estreno de una película hasta montar un rol en vivo de una semana y coser anilla a anilla tu propia cota de malla, escribir fanzines, hacer cortos, o simplemente montar tu partida de rol e inventar tus historias con tu grupo de amigos. Pero está claro que cuando pasas a ser un grupo lo bastante grande te conviertes en una oportunidad de negocio y empieza a haber productos destinados a ti, y es más dificil hacer cosas cuando te las dan hechas.
Pero hay gente que sigue haciendo cosas por si misma a pesar de todo eso, que no se deja amilanar por la tonelada de libros de ambientación de Vampiro y se crea su propio trasfondo, por eso te decía que gracias a la gente que conocí en el tercer crow me di cuenta que esa gente seguía estando ahí, solo que seguían donde siempre, fuera de la corriente principal, incluso dentro del propio mundillo.
Por otra parte, respecto a los orgullos heridos y todo eso, gente que no hace nada pero critica a todo el mundo, o que hace pero que no es tanto como se cree y solo quiere rodearse de gente que los alaba hay en todos los grupos sociales y a todos los niveles, es mucho pedir librarse de eso.
Eso de no tener blog propio da para escribir unos ladrillazos a los demás… Perdona