¡Dios, qué horror!
Abr 25th, 2008 by Kundalah
Esta mañana he tenido que presentarme en la Fundación Metal Austurias por un curso que ofertaba el INEM (o como demonios se llame ahora). Y, como estoy recibiendo prestación por desempleo, no tengo más huevines que ir, esté una interesada o no en el curso. Supongo que como una medida más de control.
Al principio (prácticamente desde que me llegó la carta) me aptecía más bien un pimiento ir al curso. Ayer entré en la web y, bueno, si lo de parametrizado de piezas implicaba algún programa de estos nuevos que han salido y que no controlo, como diseñadora industrial que debe renovar sus conocimientos con la aparición de nuevas tecnologías (aunque suene muy pedante no es algo para tomarse a la ligera), tenía que planteármelo seriamente. Y más aún si quiero ampliar mi abanico de posibilidades como profesora de diseño.
Aceptar el curso implicaba perderme el mes que me queda de los dos cursos a los que me apunté de la Universidad Popular y, durante dos meses intensos disponer sólo de las mañanas para prepararme las oposiciones a las que quiero presentarme.
Lo de perderme teatro y asturiano no es que sea una desgracia, para qué engañarnos, pero dedicarle menos tiempo a las oposiciones (teniendo en cuenta que debo buscar por mi cuenta el contenido del temario, preparar el programa didáctico y sus correspondientes unidades temáticas, etc.), me tiraba un poquito para atrás, la verdad. Y más ahora, que me han confirmado que los tres mini vivos que me pidieron los del Ateneo La Calzada no van a ser en junio, sino para dentro de tres semanas. Y como me comprometí a ello, quiero hacerlo bien, preparármelo como está mandado, lo que implica sacar tiempo de donde sea. Un tiempo que se me está reduciendo por momentos.
En cualquier caso, acudí al centro con dudas, pero en cuanto me senté y oí la palabra mágica (Autodesk Inventor 2008), me dije: “Esto no me lo puedo perder. Ya me administraré el tiempo como sea”.
Aunque muchos se levantaron y entregaron sus respectivas “citaciones”, los que nos quedamos éramos más de las 12 plazas que tiene el curso, así que nos hicieron un bonito examen. Yo toda feliz sin nada con qué escribir. Menos mal que el tío que presentaba el curso se sacó bolis hasta de las orejas.
La primera parte, bien. Burocracia, por qué te interesa el curso, estudios… Le doy la vuelta a la hoja y… ¡zas! Examen de dibujo. Planimetría concretamente. “Vamos, Felicidad”, me dije. “Tú puedes. Hace nada has redactado el programa didáctico para la oposición Diseño de Producto y has recalcado no sólo la importancia de la planimetría, sino la de saber hacerlo a mano alzada. Vamos, perra. Las piezas son de primero de carrera. De hecho son casi cubos, por Dios. Si tuvieras nabo te las harías con la punta”. Sí. Así me animo yo. Cuanto más soez, más me pico.
¿El resultado? Bueno, la conversación interior que tuve conmigo misma, una vez salí de la Fundación, fue tan linda como:
-¿Y tú te haces llamar diseñadora industrial nada menos? Vergüenza debería darte.
-Jo. Hace más de cuatro años que no hago planimetría.
-¡No hay excusas! Parecía el dibujo de una niña de cinco años, por Dios.
-Es que era a boli, jo. No podía rectificar después sin dejarlo enguarrado. Eso habría quedado peor.
-¿Y crees que así habrías tardado menos de lo que has tardado en hacerlo?
-Oye, que cuando me fui aún había gente haciendo la prueba. Puede que no la acabara la primera, ¡pero no fui la última!
-¡Ja! ¿Y por no ser de las últimas crees que lo has hecho bien? ¿Quieres que te recuerde lo que parecían aquellos garabatos?
-Bueno, joder, ya sabes lo que dicen de las mujeres y la concepción espacial.
A partir de ahí no ha hecho falta que mi otro yo me diera de hostias. Yo misma me he dado asquito. Aunque la afirmación es cierta, me he herido el orgullo a mí misma. Precisamente una de las mejores cosas que se me daban bien en dibujo era la concepción espacial. Era un chicote más. Así que aquello no era más que una excusa. Lo cierto es que he descuidado algo que para un diseñador es importante. También es cierto que aunque en el último curro parametrizaba piezas, jamás tuve que despiezarlas y me despreocupé totalmente de ello. Maaal.
¿Conclusión? Centrarse en los programas de diseño es cómodo, fácil, está bien, pero atrofia otras herramientas básicas, y si pretendo enseñarle a mis alumnos la importancia de éstas últimas, la primera en aplicarse el cuento debo ser yo. Así que, me cojan o no en el curso, mejor ponerme a ello.
Es posible que todo lo vivido esta mañana no sea más que una percepción un tanto… desenfocada, y que no lo haya hecho tan mal como creo, pero sin duda me ha servido como toque a la humildad. Vale que no voy alardeando por ahí de lo que soy, pero el orgullo me grita (aunque suene absurdo y desproporcionado) que ante todo soy ingeniero de la Politécnica de Valencia y que, fuera de casa, siempre hay que marcar. Coño, si hasta me presenté con la camiseta que lleva el escudo de la universidad y todo.
EDITANDO: Hoy lunes, 28 de abril, mientras volvía a casa después de que me sellaran la tarjeta del paro, me ha sonado el móvil y, aunque me he cagado en los muertos de la taladradora de asfalto que parecía seguirme a todas partes, he podido oír con claridad una voz de mujer que me llamaba desde la Fundación Metal Asturias para decirme… ¡que me han cogido en el curso! ¡Oooeeeh! ¡Oooeeeh! ¡Chúpate esa, vocecilla interior!
No te preocupes por lo de marcar el honor de la Politénica de Valencia. Ya no hay ni marca, ni honor ni “na de na”
. Además, el rector ya se encarga de hacer relaciones públicas a diestro y siniestro para dejar todo limpio.
¿Pero no se fue ya el eterno Justo Nieto? ¿No me digas que metió (enchufó) a algún joven padawan que llevó al lado oscuro? :-O
Nada, nada, a levantar el ánimo y el orgullo
Si es que desde que se inventaron las calculadoras ya nadie sabe dividir a mano… (Va de eso el post, ¿no?)
Sea como sea, has tenido una experiencia de primerísima en cuanto a lo que significa la frase esa de “he olvidado más cosas de las que sabrás en tu vida”. Todos pasamos por ahí, pero siempre es mejor ser de los que dicen la frase que de los que la reciben.
De todas formas la semana que viene no te vas a librar de que te pida que hagas garabatos a ver cómo te salen.
Menos mal que he avisado que hace eones que no dibujo nada a mano :-S
Ains…
Precisamente por haber avisado. Pareces nueva…
Sólo una duda… ¿Es la Fundación Metal Asturias o es la Fundación Metal de los Austrias? Porque las dos cosas a la vezz no, ¿ehhh?
:-PPPPPPPPPP