La Historia que más convenga
Mar 4th, 2008 by Kundalah
Anoche estuve hablando por teléfono con mi querida Irene y me sorprendió que el primer tema con el que me abordó fue un artículo que encontró en la red sobre el origen del valenciano y con el que, por lo que entendí, estaba totalmente de acuerdo. No me gusta mantener ese tipo de discusiones sobre la lengua y más cuando no dispongo de los datos que mencionaba, así que le pedí que me enviara el enlace para echarle un vistazo y, después de leerlo, no pude evitar escribirle una respuesta que os copypasteo a continuación:
Hombre, si te soy sincera, me parece una información tan sesgada como cualquier otra. Independientemente de lo que yo crea (para empezar considero que el problema es el nombre que se la ha dado a la lengua y que da lugar a conflictos de interés territorial), lo que uno no puede hacer es empezar a contar la historia por donde le convenga. Me explico.
Si bien es cierto que los romanos empezaron la conquista de la península ibérica por el este y sur de España (muy lógico, teniendo en cuenta que eso afianzaba su dominio en el Mediterráneo), como ya sabemos todos, lo primero que hacían los romanos era lo que consideraban “civilizar a los bárbaros”. Imponían sus leyes, sus dioses y, lo que nos afecta en esta cuestión: el latín. Y, por supuesto, había una gran diferencia entre el latín impuesto en las instituciones y el latín que hablaba el pueblo (o bajo latín como llaman algunos) que se convirtió en una mezcla entre lo que ya hablaban los nativos y lo que hablaban los propios soldados y comerciantes romanos que diferían bastante del latín oficial. Como ya sabrás, en la propia península itálica había grandes diferencias entre el latín que se hablaba cerca de roma y el latín que se hablaba en el norte, muy cerca de las áreas celtas y germánicas. Y lo que hablaban los nativos del este y sur de hispania está muy arraigado a fenicios, griegos y cartagineses y, anteriormente a los íberos con una lengua común entre los pueblos conquistados.
La conquista del mediterráneo español por parte de los romanos tardó unos 80 años. Unos cuarenta y pico años después, los romanos decidieron que ya era hora de adentrarse en la península. Ocupar el centro y el oeste les llevó unos veinte añitos de mierda (en comparación con los 80 añitos de las zonas costeras) y, después de eso, cien añitos después decidieron conquistar el norte. Con esos datos, uno puede pensar que con 200 años de romanización dio de sobra para la creación de una lengua propia en comparación con las zonas centro y norte, ¿no?
Pero de ahí a decir que el valenciano fue primero que el catalán o el catalán antes que el valenciano, me parece terriblemente injusto. Ni Cataluña, Valencia, Aragón y Baleares eran pueblos aislados. Los íberos les habían dado una lengua común; fenicios, griegos y cartagineses les dieron matices variados; y los romanos volvieron a darles uniformidad. Además, ya se encargaban los romanos de que las comunicaciones entre estas tierras fueran fluidas con un comercio desarrollado y bastante importante. Y su presencia fue más “constante” que en el resto de territorios hispánicos. Si te van a atacar pueblos extranjeros vendrán por mar (que es lo que hay que proteger) y los pirineos ya se encargaba de hacer de muralla natural en el peor de los casos. Y, por cierto, los romanos llegaron antes a España por Andalucía, Murcia y Cataluña que por Valencia, ya que bordeaban las costas. Unos desde Francia y otros desde África.
La disgregación entre Cataluña, Valencia, Aragón y Baleares, no llegó de manos de los musulmanes, sino de Jaime I. O mejor dicho, tras la muerte de Jaime I que, para tener contentos a todos sus herederos, les dio a cada uno un territorio para gobernar como les viniera en gana, en vez de nombrar sólo a uno y mantener la “unión”. Y a partir de ahí empezaron los problemas.
Respecto al tema que comenta el articulista sobre los escritores ilustres, la verdad, me llega al alma. Primero porque la mayoría de ellos preferían escribir en castellano (que consideraban más culto y “la nostra llengua”, la entendían como la lengua del pueblo –recordemos lo del latín alto y bajo), o incluso en francés, y ejemplo palpable es nuestro abanderado Ausiàs March del que tanto gusta hablar y que el tío, siempre que podía se iba de viaje a otras tierras. Y segundo, porque menosprecia a los no destacados como los cronistas, monjes y escribanos varios que redactaban dictámenes soberanos al pueblo para que entendieran bien lo que se les ordenaba, anónimos todos ellos y no destacados en la historia. Y si Jaime I dijo en sus crónicas “voy a hablar y escribir en esta lengua” puede que fuera porque le gustara, no lo voy a poner en duda, pero también fue una maniobra política que le hizo valerse el cariño del pueblo. Y hablaba así en todo su reino, porque su reino conquistado tenía una lengua común que llevaba siglos de evolución y que el comercio entre los distintos puertos había afianzado, aunque, obviamente, tuviera sus variantes. Recordemos que aunque en España ahora se habla el castellano, existen variantes lingüísticas según estés en el norte, sur, este u oeste. Y ya no hablo sólo de vocabulario, sino de tiempos verbales, etc. Un ejemplo de ello es por ejemplo Valencia-Asturias, que me llamó mucho la atención. En Valencia decimos “he comido arroz” y aquí se dice “comí arroz”. El pretérito perfecto apenas se usa en la zona astur.
¿Qué quiero decir con todo esto? Que cuando las señas de identidad se abanderan con intenciones políticas o de territorialidad, es que algo falla. Y no es la lengua, sino el sentimiento de quien la usa. Y para mí, el primer problema es el nombre y la intencionalidad que cada cual asume de él. Otra cosa que me resulta curiosa es que el primer documento escrito que habla de “llengua catalana” es una carta redactada por un tal Bernat de Soler; notario valenciano y fue en parte por culpa suya que empezó a utilizarse este nombre para referirse a esta lengua. Con los valencianos hemos topado y, por cierto, el articulista no lo menciona.
En cualquier caso el problema con los datos históricos es como todo. Por muy objetivos que parezcan ser, es muy difícil abarcar los suficientes como para no obtener una opinión sesgada dependiendo del punto de vista de aquel que los maneje y la predisposición, también subjetiva, de aquel que los lea o escuche. Así que mi opinión sobre el artículo es: no está mal, pero omiten datos. Y con los datos se puede demostrar casi cualquier cosa. La discusión sobre qué fue primero, si la gallina o el huevo, me parece insufrible, qué quieres que te diga. Sin ir más lejos, El Cid puede tomarse como héroe nacional o como un mercenario hijo de puta sin escrúpulos, según el historiador que lo cuente y los datos de los que se valga.
No tengo una opinión concreta sobre qué fue primero, si el catalán, el valenciano, el mallorquín o el aragonés. A los hechos anteriores me remito. El Mediterráneo, cuna de civilizaciones, es lo que tiene. Nos conquistaron casi todos y evolucionamos a partir de ellos. No existe un hecho en concreto ni una lengua espontánea que nos marque con una equis el momento exacto donde surgió todo. Nos adaptamos y amoldamos a los distintos conquistadores; unos más y otros menos. Eso es todo. La cultura de las costas no es la misma que las culturas de interior. Ojo, ni mejores ni peores, sólo distintas.
Y… creo que lo voy a dejar aquí porque me he explayado demasiado y ni siquiera estoy segura de haberme explicado bien. Si es que hay tantos datos… jijijiji. Pues ale, ahí queda eso. Como dijo el gran filósofo: la opinión es como los culos; todo el mundo tiene uno.
Saludotes y… sorry por el rollo macabeo. Me acabo de dar cuenta que me emocioné
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Comentando el tema con otra persona por mail, me aportó los siguientes datos que también copypasteo por pura vagancia:
1. Por cierto, y ya puestos a usar argumentos para justificar cosas que en el fondo, carecen de importancia (como si fue primero el catalán, el valenciano o el gallego) y es que a lo mejor para saber cuál fue la primera lengua descendiente del latín de la península no habría que considerar a qué lugar de ella llegaron primero los romanos, sino cual abandonaron en primer lugar: sin duda fue por allí por donde antes empezó la disgregación lingüística que daría origen a las distintas lenguas vernáculas.
2. Supongo que ya lo sabes, pero hacia el siglo X o XI la lengua culta de la península no era ni el castellano, ni el catalán ni el valencia ni lo que fuese. Era el galaico-portugués. Entró en decadencia poco después y el castellano acabó imponiéndose, pero en realidad no hablamos todos gallego de milagro.
3. Puedes incluso añadir que el que un idioma nazca antes significa que, en efecto, es más antiguo. Pero no necesariamente que está más evolucionado. De hecho, cualquier lingüista no cegado por los prejuicios nacionalistas te podrá decir que las distintas lenguas de la península tienen muchos más restos medievales que el castellano (y están más cerca gramaticalmente del latín, en muchos aspectos), lo que implica que han evolucionado menos y que, por tanto, son lenguas menos dinámicas.
Después de todo este ladrillo, mejor lo dejo. Para no gustarme discutir sobre estos temas creo que me he explayado bastante por hoy. Sólo añadir que lo que comento en el mail a mi amiga es de memoria, así que si he metido la pata en algún “dato histórico” no ha sido a propósito.
Creo que el debate entre si fue primero el valenciano o el catalán y si son la misma lengua o no tiene poco que ver con la filología y con la historia. Es un tema político, que se ha usado para azuzar los sentimientos nacionalistas.
Si entramos un poco en el debate, puntualizaría que la separación de las lenguas derivadas del latín no pudo pasar hasta que se disgregó el imperio y cayó el comercio, el contínuo movimiento de gente y el comercio mantuvo durante el imperio la lengua unida. No hablo del alto latín, sino del bajo latín del que viene el valenciano o el catalán. En el interior y en el norte, al haber menos comercio y menos circulación de personas, el latín se parecía más al latín clásico.
Después de todo el follón de la caida del imperio la península fue invadida por los musulmanes, cuya lengua se adoptó completamente, como podemos ver en los toponímicos de Valencia.
Después Valencia fue conquistada y repoblada principalmente por gentes de Aragón, de la mezcla de su idioma con muchos términos musulmanes surgió la lengua propia de Valencia (simplificando mucho). Si se quiere especular sobre su independencia o no del catalán, creo que es una mera etiqueta. Todos hablamos bajo latín, en algún momento para diferenciar los diferentes dialectos que surgieron del latín empezamos a ponerles nombre.
Por otra parte el castellano, desde la unificación de la península y la desaparición de las fronteras, cosa que es relativamente reciente empezó a decaer todo lo que no fuera el valenciano. En el sXIX con los nacionalismos románticos, y sobre todo porque en Cataluña tenían mucho dinero, se empezó a revitalizar la lengua y como es normal, cuanta más área y más hablantes, más “fuerte” es una lengua. Ahí empezó la aventura de unificar todas las lenguas que más o menos tienen un origen similar y claramente diferenciable del castellano que se hablaban en el levante de la península. Por otra parte, el que me diga que el Valenciano es una lengua homogénea dentro del territorio de la comunidad valenciana (o regne, o país, o como lo quieran llamar) que vaya a Sueca y me diga si entiende algo.
Resumiendo, llamar a todo catalán le interesa a unos nacionalistas, diferenciar el valenciano del catalán le interesa a otros nacionalistas. Desde el punto de vista filológico e histórico creo que lo interesante es estudiar las lenguas, su interacción y evolución en el tiempo en las diferentes regiones, no politizar las etiquetas o intentar demostrar quien la tiene más grande.
Por si no ha quedado claro y para los que no me conozcan, pienso que los nacionalismos son una pérdida de tiempo y casi siempre una manipulación, defender la diversidad cultural está bien, esgrimirla para separarnos es malo.
Ciertamente, si no suelo hablar del “origen” de la lengua es, precisamente, porque es entrar en política tarde o temprano y por ahí no paso.
Para mí, el nacionalismo radical es como el feminismo exhacerbado. Sólo con fijarte un poco te das cuenta que quien lo abandera, en el fondo, muestra un claro sentimiento de inferioridad e inseguridad que camufla con gritos, y desgarándose las vestiduras, ante el detalle más insignificante y chorras. Y como hacen mucho ruido te cuesta darte cuenta de lo que hay detrás realmente.
Y respecto a lo que comentas, octal, eso de que lo interesante de las lenguas es estudiar su evolución, interacción y tal, totalmente de acuerdo. Mientras redactaba el mail admito que me lo pasé genial, sobre todo cuando te das cuenta la cantidad de hechos sociales, políticos y geográficos que han influido y que en muchas ocasiones sólo se menciona de manera superficial (en el mejor de los casos).
Alguien dijo una vez que el nacionalismo se cura viajando. En mi caso añado que también aprendiendo otras lenguas. Me siento tan valenciana como cualquier otro blavero, catalanista o castellano recio. No me rasgo las vestiduras cuando alguien toca el tema de la lengua (salvo, claro está, cuando los argumentos que me dan son claramente sesgados y omiten datos convenientemente tanto de una parte como de otra), más que nada porque hablar de política no me gusta.