Heroínas de ayer y de hoy
jun 16th, 2007 by Kundalah
El fin de semana pasado me vi de una sentada las tres primeras películas de Alien. La cuarta quedó aparcada. Oh, qué pena.
La cuestión es que mientras veía las películas me acordé de cierta entrada que publiqué hará más de un año en mi anterior morada bajo el título Heroínas. La releí hace unos días. Por supuesto, sigo de acuerdo con lo que allí dije, pero creo que estaría bien añadir un nuevo matiz, puede que dos.
Para empezar, ni tanto ni tan poco. Me explico. Si antes de la llegada de las primeras heroínas, en las películas de acción el papel de la mujer era una mezcla entre florero, estorbo e histeria (generalizo, lo sé) y siempre a la espera de que el héroe fuera al rescate, ahora, en una época en la que hay que ir con muchas pinzas en lo que se refiere a lo políticamente correcto (no sea que hiramos sensibilidades), parece ser que sea o no coherente con el marco que se trata tiene que haber una mujer que haga “algo”. Lo siento, pero no. Ni tanto ni tampoco.
Me tocó los cojonzuelos el papel de la reina de Esparta en 300, por ejemplo. Aparte de ser una subtrama aburrida por sí sola, la sensación que me quedó fue que había que incluirla porque en estos tiempos que corren es lo políticamente correcto. La coherencia histórica sobre el papel de las mujeres en la antigüedad importa un pimiento. Vamos a ver, no. No voy a salir satisfecha del cine por ver una actitud contemporánea en esa mujer. No. Ya con la ensalada de torsos para partir nueces salgo chorreando de la sala.
El papel de la prota en la tercera entrega de Piratas del Caribe me parece no sólo fuera de lugar, sino de credibilidad nula. En el momento en que la tipa se pone a gritar su discurso a los piratas en plan William Wallace, me parece patético. Una mujer que se ha encontrado con el cargo de rebote, que no tiene ni media hostia y que su vocecilla me resulta irritante hasta a mí, ¿me estás diciendo que se va a imponer con sus palabrillas a esa panda de rufianes que se la follarían sin pensárselo dos veces si no fuera porque en esos momentos están más preocupados en salvar sus culos? Y no. No me vale la excusa esa de que es de la Disney. Nada más empezar la peli han colgado a diestro y siniestro a hombres, ancianos, mujeres y niños. No. No me vale. Es que es lo que ahora parecer ser lo políticamente correcto.
Ya hace unos meses leí un artículo en Comando Gesserit que me dejó estupefacta (y al que quería dedicarle una entrada, pero como veis, no he hecho). Tildar al máster de una partida de ser machista por ser coherente con la realidad histórica respecto al papel de las mujeres en los años veinte. Lo siento, pero no. Se puede ser una mujer de armas tomar, con los cojones (ovarios para los pejigueras) bien puestos sin necesidad de hacerlas pasar por lo que no son. Hombres.
Sigourney Weaver (Ripley), Linda Hamilton (Sarah Connor), Linda Blair (Brenda) en Savage Streets e incluso si me apuras Jessica Lange (Mary MacGregor) en Rob Roy son, ante todo, mujeres. Piensan como mujeres, actúan como mujeres. Son de armas tomar, pero perfectamente creíbles ante las circunstancias y sus posibilidades.
Y he aquí el segundo matiz. Aeon Flux y Alice (Resident Evil) has sido modificadas de alguna manera para reparitr mamporros como lo hacen y permitirse las cabriolas que nos exhiben. Incluso Trinity, pero tenemos claro que sólo le es posible cuando está dentro de Matrix. Ahora bien, que en un marco “realista” una tía delgaducha, pero cañón al fin y al cabo, se enfrente a un tío que le saca dos cabezas a puñetazo limpio y ésta consiga hacerlo papilla… no hija, no. Queda muy “guayón” y todo lo que tú quieras, pero tus nudillos tendrían que quedar destrozados al primer golpe. Lo siento, pero se llama “constitución física”.
Ejemplo de ello es la serie Alias. En general no me disgusta. De hecho, durante un tiempo estuve enganchada a ella. Las escenas de tortura son sobrecogedoras y creíbles en todo momento (si algo me corroboraron los dos tatuadores a los que fui es que las mujeres aguantamos mucho mejor el dolor). Sin embargo, por muy estéticas que sean las escenas de lucha, en general no me las creo. Aún no he visto todavía un golpe de codo por parte de Sidney, más apropiado para la fuerza de una mujer. Y más con la planta que tiene ella, por muchos andares de camionero que luzca.
Vasquez (Aliens) y O’neil (La Teniente O’neil) son unas vacas burras, cierto. Pero lo que hacen es creíble. Aunque claro, el aspecto es importante. Ahora mismo no es una cuestión de credibilidad, sino de estética. ¿Cómo va a quedar el público masculino embobado por una marimacho?
No obstante, que quede claro, que eso sólo me molesta cuando el transfondo de la película o serie es “realista”. Es decir, cuando ningún agente externo o sobrenatural ha influido en el desarrollo de una fuerza antinatural en una mujer de complexión más bien escuálida. Por eso, no tengo problema alguno con Buffy, Dark Angel, Trinity, Alice…
Creo que las únicas heroínas que se mantienen en la misma línea creíble desde hace años, sin imposiciones de lo que es políticamente correcto a día de hoy, son las protagonistas de las películas de terror. ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de películas de este género que siempre quedarán en nuestra memoria y cuyas protagonistas acaban siendo indiscutiblemente mujeres? Hallowen, Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, La matanza de Texas y toda una ristra de títulos que se alarga hasta nuestros días. Curioso, ¿no?
¿Vasquez, nunca te han confundido con un hombre?
No, ¿y a ti?