Mundos Post-Apocalípticos
may 1st, 2007 by Kundalah
Queda bien poquito para que tenga lugar la AsturCon de este año y, por lo que sé, el tema para los disfraces de la espicha de este año gira entorno a los mundos, historias post-apocalípticas. Y cuando a uno le mencionan este palabro, irremisiblemente lo asocia a Mad Max, aunque después nos demos cuenta de que es una visión un tanto restringida al amplio abanico de posibilidades, aunque sin duda llamativa. El cuero, los coches, la violencia…

No es que yo ande muy puesta en este tipo de escenario dentro de la literatura, pero a poco que lo piense, la premisa en general abarca una serie de acontecimientos que provoca un cambio “radical” en la concepción y posterior desarrollo de la sociedad tal y como la conocemos hoy en día. No vale un cambio por otro, si no, vaya apocalipsis más chuchurrío, ¿no? Aunque la recientemente adaptada al cine Hijos de los hombres, ¿dentro de qué marco iría? ¿Pre o post-apocalíptico? Al fin y al cabo presenciamos el lento y agonizante exterminio paulatino e inevitable de la humanidad. La sociedad no se desarrolla, pero tampoco cambia. Nos ofrecen un atisbo de esperanza, pero sólo es eso, un resquicio. Cuando la historia acaba no nos aseguran que los acontecimientos vayan a cambiar. Sólo es una posibilidad, no una certeza. Y tras el desastre nada ha cambiado. Tal vez en los últimos días de existencia la cosa se recrudezca, pero más bien como una expresión de la desesperanza. Nada más.
Pero aunque esta perspectiva resulta desoladora, lo que más nos atrae de los mundos post-apocalípticos son sus… llamémoslos escenarios. Tenemos la insufrible Mecanoscrito del Segundo Origen, la más insufrible todavía Campo de Batalla: La Tierra y, por supuesto, para mí, por encima de cualquiera, la trilogía de Los Señores del Cielo. Más visual, más impactante, digna de ser llevada a la gran pantalla para deleite y disfrute de todo el personal. Atractiva tanto para los que se decantan por el género fantástico como para los que prefieren la ficción científica.
Y sí, vale, de acuerdo, no he mencionado Apocalipsis de Stephen King, ni La máquina del tiempo, donde también nos hallamos ante un escenario post-apocalíptico desgarrador, por no mencionar a Soy Leyenda, que también encajaría, ¿no os parece? Al fin y al cabo hablamos de un gran cambio a nivel mundial y la reacción y modo de vida de sus supervivientes. Aunque, qué queréis que os diga, prefiero sus adaptaciones a la gran pantalla. Lo siento, aquel librillo se me hizo insufrible.

A pesar de que ahora mismo a la mente me llegan más títulos del tipo pre-apocalíptico (ahí, al borde del apocalipsis o en pleno apocalipsis), no deja de ser curioso que en el listado que se va formando en mi cabeza según voy escribiendo, predominen las producciones audiovisuales y no las literarias. Desde las más evidentes a las que en un principio ni se nos pasa por la cabeza que en realidad lo sean.
En la época de los 70-80 vieron la luz un gran número de películas de este tipo (italianas de serie B a porrillo). Hoy en día las recibimos en cuenta gotas. ¿Por qué? ¿Tal vez porque ya no nos interesa, porque no nos soprende nada, porque nos parece más inverosímil, porque el cambio ya no nos asusta como sí asustaba hace unas décadas con tanto cambio político y social rondando por encima de nuestras cabecitas? Es posible.
No obstante, a pesar de toda esa amalgama de posibles futuribles, cuando pienso en mundos post-apocalípticos, lo asocio directamente a Mad Max (indiscutiblemente), Waterworld, El mensajero del tiempo, La fuga de Logan (¿es que ya nadie se acuerda de ella?), El Planeta de los simios, 12 monos, Terminator, Matrix, las post-apocalípticas regionales, como yo las suelo llamar, como 1997: Rescate en Nueva York (secuela/remake incluida) o 28 días después (y supongo que la secuela que anda en marcha) y otras tantas que asociamos dentro de otro genéro como El amanecer de los muertos o la última entrega de Resident Evil: Extinction.

Pero bueno, en realidad todo este batiburrillo de ideas y supuestas reflexiones, no ha sido más que una excusa para ir confeccionándome un listado de escenarios posibles para poder elegir de entre todos ellos uno que me sirva para el disfraz de la espicha de este año. Por supuesto me he dejado muchas más en el tintero ya que no he recurrido a otras fuentes como el cómic, el manga o los videojuegos (donde no puedo evitar mencionar el Fallout). Ni tampoco he entrado a discutir si Serenity (la peli, no la serie Firefly) es post-apocalíptica o no (recomiendo visionar los dos primeros minutos de película donde se explica el por qué del éxodo de la humanidad), así como no he entrado en materia sobre qué tienen estos mundos que nos atraen tanto.
No, mejor no, que luego me dicen que me enrollo como las persianas. Ahora es vuestro turno. ¿Más ideas sobre mundos post-apocalípticos para que me pueda decantar por un disfraz u otro? ¿Qué tal este look que luce Alice, medio western medio madmaxero, en Resident Evil: Extinction?

Bueno, el ambiente post-apocalíptico es algo que objetivamente mola. No obstante, hay una serie de cuestiones con las que no estoy nada de acuerdo:
- El “Mecanoescrito del Segundo Origen” yo lo leí en su momento (tenia catorce años) y me entretuvo. Quizá si lo leyera hoy me decepcionaría, pero creo que es un libro claramente juvenil y no le puedes pedir más de lo que es.
- “Soy Leyenda” me parece uno de los mejores libros de ciencia-ficción que he leído. Sobre todo, por la reflexión sobre la normalidad y la monstruosidad que contiene: en un mundo de vampiros, el monstruo es el humano que camina de día y los extermina mientras duerme.
- Otros libros post-apocalípticos que valen mucho la pena: “La Tierra Permanece”, que oscila a veces entre el hippismo y el extremismo pero que está bastante bien contado; y “La Plaga Roja”, una novela corta de Jack London que me acabo de leer y que narra la destrucción de la Tierra a consecuencia de una plaga que sólo deja un superviviente cada varios millones.
Respecto a por qué, si piensas en post-apocalipsis, te vas directa al cine, yo creo que es una cuestión visual. Por muy bien escritos que estén estos libros, la imagen es mucho más impactante.
Por otra parte, también habría que definir lo que es post-apocalíptico. Porque, aunque no nos muestra un mundo destruido, “Hasta que el Destino nos alcance” también merecería un hueco en esta recopilación. Al fin y al cabo, cumpliría el requisito de “un mundo radicalmente distinto al que conocemos”.
Y respecto a Alice… bueno, la pinta mola mucho, peeeero me da un miedo esta entrega de Resident Evil que ni te cuento. Con lo que molan las dos primeras, me temo que ésta va a ser decepcionante. Pero bueno, iremos a verla, qué remedio.
Hola,
Yo estoy de acuerdo con el señor “Casino y Furcias” en que Mecanoscrito del Segundo Origen es un buen libro juvenil, a mi también me gustó mucho (sobre todo si lo lees a los 14 años).
Soy Leyenda es una novela buena, pero ya me he hecho a la idea de que cierto tipo de novelas a Felicidad no le gustan,… en fin estoicismo espartano.
Del resto de los comentarios del señor “Casino y ….” (por cierto, quién se ha puesto ese nombre, no es por cotillear, ¿pero no será alguien de la AEFCFT?) no puedo opinar porque no he leido el libro de “La Tierra Permanece”…
En fin, que yo lo que realmente quería decir que tengo el personaje ideal de disfraz para mundo post-apocalíptico…
….
….
intriga y suspense..
….
bueno va pues lo digo:
River, de la película Serenity, hacha en mano después de degollar a los malos malosos de la peli. Yo creo que si te pones ketchup en las mejillas mejoras incluso al personaje
Bueno, cuando te decidas por un personaje nos lo comentas. ¡¡¡¡Que yo quiero ver fotos!!! (sobre todo si vas de River
Lor
Jelouchis a ambos! Sabía yo que al menos una de mis apreciaciones respecto a cierta novela iba a propiciar esto. Aunque yo sigo diciendo que es una cuestión de gustos y como dice lorelai, yo soy especial para eso. Auuuuuunque, voy a matizar un par de cosillas ya que os habéis extendido en los comentarios.
1. Mecanoscrito del Segundo Origen me lo leí a los 14 años en su “idioma original”. De hecho Lorelai, si mal no recuerdas, tuvimos que leerla ambas para la clase de valenciano en 8º de EGB. Así que, en mi caso, no me vale que sea literatura juvenil. La premisa puede que sea interesante, pero con 14 añitos fue el primer libro que no pude acabar. Eso sí, aprobé el examen que nos pusieron sobre él.
2. En cuanto a Soy Leyenda… Recuerdo perfectamente la reacción que huvo en una cena de la TerVa cuando dije precisamente esto mismo. Fue como haber dicho una abominación, un sacrilegio. Y sí, vale, la premisa está bien, pero me sigue aburriendo la manera que tiene el autor de contar la historia. No conseguí entrar en ella. Ah, y curiosidades de la vida, fue precisamente lorelai quien me dejó el libro.
3. En cuanto a Resident3… Mis expectativas en principio eran como las tuyas. Además, en el trailer que circula apenas puedes hacerte una idea de qué va. Pero ¿sabes? mantengo la esperanza. Como sabrás, a mi la segunda no me gustó. Visualmente era mejor, tenía más acción, pero como adaptación me pareció un horror. Y ésta, no tiene pinta de ir por el camino de la segunda; no ser una asaptación tal cual. Así que puede que, como la primera, le encuentre su punto. Pero claro, es aventurar por aventurar. No creo que vaya corriendo al cine a verla cuando la estrenen.
4. Por lo demás, estoy de acuerdo con todo y lo de River lo sumaré a la lista ;-P
Pues has conseguido que me registre, aunque sólo sea para insistirte de nuevo en que “Soy leyenda” es una pedazo obra maestra. ¡Viva el terror hard! (del mecanoscript no digo nada, que le cogí manía sólo de leer un extracto).
Ahora bien, lo que sí que hay que remediar es la falta de escenarios apocalípticos literarios.
Veamos:
No pueden obviarse las obras de Ballard (aunque personalmente, las que he leído no acaben de gustarme): “El mundo sumergido”, “El viento de la nada”, “Sequía” o “El mundo de cristal”.
Card nos ofrece el mundo postapocalíptico mormón en “La gente del margen”. Simak la versión perruna en “Ciudad”. Benford la variante chorra-tecnológica en su saga del centro galáctico. Wyndham la rebelión de las plantas en “El día de los trífidos”.
Y si hablamos de apocalipsis “reales”, ahí está “El libro del día del juicio final” de Connie Willis, sobre los tiempos de la peste negra.
Bajando de nivel tenemos “El cartero” de Brin (con esa película que poco tiene que ver conla novelal de Kevin Costner).
Y, por supuesto, la obra maestra de la guitarra y brujería postapocalíptica: “El tiempo de los señores halcones” de Michael Moorcock (et al.)
Pero bueno, si hablamos de disfraces todo esto no es muy útil, ya que la mayor parte son gente bastante anodina a nivel visual. Podrías tirar por el cyberpunk, que tiene mucho de postapocalíptico (al menos a nivel social). De cualquier modo, todos (en especial los que hemos jugado al Fallout) sabemos lo único que importa en estos casos: Tener armas, muchas armas.
PD1: Sí, Residente EVil Extinction tiene una pinta penosa, y eso que cumple el viejo sueño de pintarnos el mundo dominado por los zombies (y el que el director sea Russel Mulcahy no ayuda demasiado a darle credibilidad). Yo soy de los que opinan que la primera era entretenida y la segunda una peli de acción, zombies y tortas mucho más redonda (aunque echara de menos los perros zombie). La tres tiene un tufillo…
PD2: Hey, también es postapocalíptico (en grado superlativo) “El rayo verde en el ocaso”, pero claro, aún faltan unos cuantos meses para que salga al mercado.
¡Lo he conseguido! Jijiji…
No si ya decía yo que siendo los mundos post-apocalípticos mu “cienciaficcioneros” no hubiera más novelas que presentaran este escenario. Lo que me recuerda el porrón de libros que aún me faltan por leer. Entre ellos El libro del día del juicio final, que lo tengo comprado y aparcado desde hace eones.
En cualquier caso, como bien dices, si hablamos del disfraz es algo más complicado. Sobre todo disfrazarte y que nadie pille de qué vas. Pero me apunto eso del cyberpunk. Ah, y por supuesto, preferiría que el disfraz lleve armas a porrilo que es lo que mola ;-P
Me temo que tengo que estar de acuerdo con la señorita.
“Soy leyenda” tiene una premisa interesante, que mola, incluso diría que impactante, pero está resuelta de un modo tirando más bien a aburridete. Por no mencionar que en ningún momento vemos la evolución de Neville, el paso de considerarse un cruzado en una misión de Dios a darse cuenta de que el monstruo es él. Esa conversión se produce así por las buenas, sin que veamos cómo el personaje asimila lo que pasa, simplemente se despierta un día y dice “coño, yo soy el monstruo, no ellos”. Vamos, que no, que no es la gran obra que nos han vendido.
Y me gusta Matheson, aclaro. No sólo sus relatos (que los tiene cojonudos) sino algunas de sus otras novelas como “El hombre menguante” o “La mansión del infierno”. Pero “Soy leyenda”…
Pues a mí “La mansión del infierno” sí que me pareció de una sosez casi insoportable.
En cuanto a “Soy leyenda”, lo que me atrae de ella no es el giro final o, para ser más preciso, no es el descubrimiento de Neville (un personaje bastante monolítico). Sino más bien el concepto global. Tenemos a un superviviente esforzándose por sujetar con desespero una sociedad extinta y un modo de pensar (el paradigma científico) que ya no es válido ni necesario. Su tesón lo identificamos todos como la actitud adecuada frente al apocalipsis; hay que mantener y reconstruir. Sin embargo, sus esfuerzos son vanos. El antiguo mundo se le escapa entre los dedos como arena, pero él (y nosotros como lectores) está demasiado obcecado para darse cuenta. Así, cuando todo se desmorona al final, el descubrimiento ha de ser necesariamente brusco. Es como el despertar de un sueño o de un autoengaño. Yo soy el monstruo, mi sociedad ya no es válida, he sido dejado atrás en la evolución (a peor desde su punto de vista, pero ¿a quién le importa?). Si a eso le añadimos esos toques de ciencia ficción pura y dura, con sus cuidadosas investigaciones y sus elucubraciones, a mí, al menos, me queda claro que el tema no es tanto “yo soy el raro”, como “todo esto, que es la base misma de la cultura grecorromana de la que soy heredero, ha quedado obsoleto”.
Casi todos los relatos postapocalípticos se pueden clasificar en dos grupos: Los que intentan recuperar parte del orden perdido y triunfan; y los que lo intentan y fracasan. En “Soy leyenda” tenemos una tercera variante: No importa que se trate de reconstruir, el éxito o el fracaso es irrelevante, porque el modelo antiguo ha quedado atrás y no sólo es irrecuperable, sino que ha dejado de ser un paradigma válido (concepto que, por supuesto, machaca sin piedad la película de Charlton Heston, con su ventana hacia la “esperanza” de la raza humana gracias a su sangre, y que con toda seguridad también ninguneará la versión de Will Smith).
Todo lo que comentas es cierto, Sergio, y está ahí, en la novela.
El problema es que, al menos para mí, no está bien llevado y en ningún momento logra hacérmelo mínimamente interesante y si a eso unimos que el “grio mental” de Neville tampoco me resulta creíble, pues ya te imaginarás.
O sea, la premisa mola, es arriesgada, interesante e invita a la reflexión. Pero, al menos para mí gusto, luego la premisa está desarrollada de un modo torpe y poco interesante.
Supongo que en el fondo todo se limita a si nos llega o no. Tal vez a mí me guste tanto porque yo siempre disfruto más de los conceptos que de los personajes, e incluso, hasta cierto punto, que de las tramas.
La que sí veo insufrible, dentro de las postapocalipsis, es “El mundo sumergido” de Ballard.
PD: Felicidad, ya ves que yo cuando me suscribo, lo hago a fondo.
Siguiendo con el tema de “Soy Leyenda”, a mi precisamente me pareció bastante bien construido el personaje por que, aunque el lector se ha dado cuenta (o al menos yo me di cuenta) mucho antes de ese “cambio” en su personalidad, Neville no se da cuenta hasta que se tiene que enfrentar a eso.
En realidad, creo que es lo que nos ocurre a todos. Actuamos siempre siguiendo rutinas, y los cambios son tan graduales que ni los notamos hasta que nos detenemos a pensar. Es como lo que decían los Simpson: “La FOX se ha convertido en una cadena porno tan gradualmente que ni me había dado cuenta hasta ahora”.
PD: Sí, el sr. Casinoyfurcias es de la AEFCFyT e incluso ha sido cargo. Pero que conste que el nick viene de un homenaje a Futurama…
Qué barbaridad, qué de acuerdo que estoy con el señor este, que seguro conozco de alguna cena del Ademuz. A mí me parece que las novelas a veces no son todo lo explícitas que pueden ser, y la gracia puede que se encuentre precisamente en eso. Las hace mentos lentas y farragosas, y además, quién dice que no hay gente que sufre cambios lentos, pero de los que se apercibe repentianmente un día al levantrase por la mañana.
Yo no sé si será verdad, pero una persona me contó una vez que una mañana al levantarse se dio cuenta de que quería tener un hijo, y que ya no podía por tener 40 años. Seguramente el inconsciente guarda muchos secretos.
Hay una diferencia entre no contarlo todo (que me parece genial) y no contarlo bien (que ya no tanto). Y para mi personal e intransferible gusto, “Soy leyenda” no está bien contada.
Bueno, a estas alturas, creo que alargar más la discusión no lleva a ninguna parte. Para unos es cojonuda, para otros tiene una buena premisa, pero no está bien llevada (como es mi caso) y me temo que nadie nos va a hacer cambiar de opinión. Ni a unos ni a otros. Cuestión de gustos.
¿Tal vez tendría que intentar meterme en el cine? Que me den presupuesto que tengo unas cuantas ideas para renovar el cine post-apocalíptico…
Hehehe.