Obligándome a leer
ene 11th, 2007 by Kundalah
Sí. Como lo oís. Quién me lo iba a decir que a estas alturas de mi vida, con poder adquisitivo -no mucho pero el suficiente para algún que otro capricho-, dejaría la lectura en un segundo plano. Atrás quedaron esas noches en vela ansiosa por conocer el final de un libro; esas tardes de invierno arrebujada en la manta y un libro entre las manos; esas mañanas de fin de semana tumbada en la cama y la espalda dolorida por no poder dejarme la lectura a la mitad. ¿Y ahora? Pues no sé. ¿A la vejez viruela?
Me engaño, por supuesto. Me escudo en el cansancio después de la jornada laboral o en el hecho de que me gusta leer en la cama y ahora no es posible porque al otro lado alguien puede quejarse. Pero siguen siendo excusas. Aunque también es cierto que me he vuelto en cierta medida más exigente.
Al principio pensaba que como había perdido el hábito de la lectura, ésta me cansaba enseguida. Hasta que descubrí que sencillamente había cogido una racha de malos libros. Es por eso, en parte, que soy más cautelosa a la hora de elegir y eso hace que mi biblioteca no haya aumentado mucho en el último año (por no decir años). No obstante, ha llegado el momento de retomar el hobby que tanto me ha aportado a lo largo de mi vida.
Acabé hace bien poco El imperio de la reina de Alan Gold. ¿Motivos para esta elección? La portada, la encuadernación y Boudica (Boadicea para los romanos) la reina celta que consiguió unir a las diferentes tribus de britania para luchar contra la invasión del imperio romano. ¿Motivos para haber tardado tanto en leérmelo? Para empezar, por una costumbre que cogí en mi adolescencia. Solía leerme los libros de una sentada y eso hacía que pasara mucho tiempo entre una lectura y otra porque debía ahorrar dinero para el siguiente. Eso de que me prestaran libros no me convencía. Porque si el libro me gustaba eso implicaba que no pertenecería a mi colección, ya que, obviamente, tendría que devolverlo y nunca he releído nada. Es una manía. Así que me habitué a leer con calma y alargar el final. Para continuar, hasta la mitad del libro, lo realmente interesante es cuando hablan de las intrigas en Roma. Toda la parte que habla del pueblo celta y en concreto de Boudica no me aportaba nada. De hecho, en más de una ocasión pensaba: pero si vivían mejor con la llegada de los romanos.
He de decir en favor de la primera mitad del libro que se nota que el autor se ha documentado bien. Aunque a veces, se pasa para mi gusto. Es como si, al querer demostrar que ha leído mucho sobre el tema, lo tenga que meter donde sea. Supongo que es cuestión de gustos. Habrá a quien eso le parezca correcto. En mi caso, como la mayoría de la información ya la sabía, me aportaba poco de nuevo. Admito, sin embargo, que es de agradecer que mantengan el carácter original de la época y no descubramos a una mujer celta con pensamientos y actitudes progres del siglo XXI.
Por supuesto, la segunda mitad es más ágil e interesante. Justo cuando la protagonista decide montar su guerra contra los romanos. No sé qué de cierto habrá en la resolución final en cuanto a la implicación de Boudica y los pensamientos que cruzan por su mente. En cualquier caso y a pesar de que se conoce de sobra el final (o al menos yo lo conocía) deja ese regusto amargo y ese “jo, ya se ha acabado”, que tanto me gusta en un final de novela. ¿Recomiendo su lectura? Bueno, como curiosidad no está mal. Para pasar el rato. Y que quede bien claro que no pretendo ni pretenderé nunca hacer de crítica literaria. No es lo mío. Sólo es un apunte a mi propia percepción amateur.
Dicho esto, prosigamos.
Ahora tengo tres libros en la recámara. Una novela, un ensayo y una antología. La primera fue una más que grata sorpresa. De hecho, se acaba de convertir en mi primera relectura, pero no es para menos. Cuando lo vi la semana pasada en La casa del libro (primero estupefacción, luego incredulidad y finalmente una alegría descomedida) sentí la urgencia de adquirirlo. Muy pocos habrán oído hablar de él. Yo lo conocí gracias a mi amiga Vanessa. Fue una de esas ocasiones en las que odias que te hayan dejado un libro, porque no es tuyo, tu tesoro. Y lo peor es que después de rebuscar en cielo y tierra, descubres que está descatalogado. ¿De qué libro hablo? De La lista de los siete de Mark Frost. Mi más sincera enhorabuena a Ediciones B por haberlo sacado de nuevo al mercado después de casi diez años. Está en exclusiva en edición de bolsillo por un precio de escándalo: 5 eurazos. No podéis resistiros.
Fue mi queridísimo Gus, quien hace unos años me hizo el mayor de los regalos. Conseguirme un ejemplar del libro en inglés y de segunda mano, de una pareja irlandesa. Creí que me desmayaba. De tanto en tanto le echaba un ojo aquí y allá a algún capítulo, pero ya que mi inglés no es muy notable (a pesar de que el vocabulario que emplea el autor no es en absoluto recargado y pedante), lo dejé para más adelante. Y el momento es ahora. Releer la versión en castellano y una vez reciente pillar el original por banda y disfrutarlo tal y como lo escribió Mark Frost en su día.
Admito que el título puede dar lugar a confusión y pensar que nos hallamos ante El club de los cinco o algo por el estilo. Otro acierto de Ediciones B en este sentido por la portada. No es que se hayan esmerado mucho, la verdad, pero al menos le da el aire de misterio con el que está cargado la novela.
¿Por qué aconsejo su lectura fervientemente? Todo es subjetivo, por supuesto. Para mí fue uno de esos libros que no sólo te marcan, sino que recuerdas a la perfección su intensidad. Empiezas a leer y ya estás perdido para siempre. Atrapado en su atmósfera, en un costante ritmo in crescendo que te deja exhausto, pero a la vez necesitas más. Un thriller oscuro narrado con una sencillez acertada y unos diálogos más que creíbles. No te extraña descubrir que Mark Frost fuera guionista de Twin Peaks. Y lo mejor, un trasfondo holmesiano sin aparecer Holmes en ningún momento, pero presente poco a poco y con más fuerza conforme la historia y los personajes se van desarrollando. Si no lo habéis conseguido ya ¿a qué estais esperando? Daos prisa, insensatos, antes de que vuelva a desaparecer de nuestro mercado y tengamos que esperar otros diez años para que lo reediten.
Mmm… como veo que me estoy extendiendo más de lo que esperaba, no me enrollaré mucho más. Los dos libros que me quedan en la recámara son Finding Serenity y Dimension Espagne. El primero -un regalo del amigo invisible quien añadió además el gorro de lana y borla incluida de Jayne- se podría calificar como un libro de ensayo en el que se cuenta todo lo que rodeó al fenómeno Firefly hasta convertirse en película. Sus comienzos, su cancelación y su resurgir en Serenity. ¿Lo primero que me llamó la atención del libro? La siguiente anotación en la primera página y en letra muy pequeña: This publication has not been prepared, approved or licensed by any entity that created or produced the well-known TV program Firefly. De ahí más que obvia su dedicatoria: dedicated to the many fans of Firefly. Como el libro está en inglés, tardaré en leerlo, pero ya os iré contando qué tal está.
Y para finalizar la lista de lecturas a las que pienso hacerles hueco: Dimension Espagne, Anthologie de SF espagnole, con portada de Juan Miguel Aguilera. ¿Por qué leer a autores españoles en francés? En primer lugar por pura curiosidad. En segundo lugar por confirmar esa manía española de no creerse el producto nacional. Ya cuando fui al Fórum Fantástico de Lisboa me asombró el concepto que tienen los portugueses de los autores españoles de género. Y tras leer en esta antología el prólogo de Sylvie Miller descubro lo que ya sospechaba. No somos de segunda. Aunque tampoco debería sorprenderme. Nunca hemos sido profetas en nuestra tierra. Nuestros investigadores en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, pueden confirmalo. Tuvieron que salir de nuestro país para poder ser reconocidos.
Y ahora sí. Después de toda esta perorata os dejo, no sin antes introducir un mensaje subliminal en vuestras cabecitas: La lista de los Siete, La lista de los Siete, La lista de los Siete…
Je je, me alegro que aún te acuerdes del libro
El caso es que, a raíz de una conversación con nuestro querido octal el otro día, me he dado cuenta de que no leo nada, absolutamente nada, desde hace mucho tiempo. Yo también me hago mayor, debe ser.
Así que voy a aprovechar la selectiva biblioteca que hay en mi casa (que, evidentemente, es de mi mujer, mucho mejor lectora que yo) para reactivarme el gusanillo de la lectura.
Empezaré con algo ligero y divertido . . . no sé, ¿que tal el “Ulises” de Joyce?
Sobre la conquista romana de Britania, Boudica, etc yo recomendaría “Aguilas y Cuervos”, de Pauline Gedge. Es de una tristeza terrible, una historia muy bien contada. Y en efecto, cuando uno se documenta debe notarse, pero no agobiar. La ostentación de ello implica que se considera un esfuerzo remarcable lo que debería ser, sencillamente, parte del oficio (al menos si uno escribe novela histórica).
Y si, claro que vivían mejor con los romanos. Como casi todo el mundo.
Y no vamos a empezar ahora con lo de Qué Les Debemos A Los Romanos…
Ohhhhh…casi lloro de emoción, de verdad.
Oir que han vuelto a reeditar ese GRAN libro me llena de alegría, pq como tu y yo sabemos, lo merece con creces. Y sí, es uno de mis TESSOROS de biblioteca, con su encuadernación dura y su fantástica portada…Yo obviamente también recomiendo a todos mis amigos que se lean La lista de los 7, pq merece mucho la pena…a que la mereció, Fel? jejeje
Además, me gusta tb el hilo de complicidad que se crea cuando recomiendas algo a alguien y tambien le apasiona como a ti. Eso es, quizás, más hermoso que el propio libro.
Un beso desde la costa sin mareas,
Vanessa.
Bueno, por fin he conseguido entrar en el olimpo de los elegidos
Me apena que los libros que te he dejado no te hayan gustado especialmente. Pero imagino que la pasión por la lectura es algo diferente para cada un@. Un beso
Lorena
Bueeeeeno. Hoy que por fin disfruto de algo de tiempo para mí, aprovecho y os contesto, que ya iba siendo hora.
1. josejavierpozonegro: pues sí, cierto que ya va siendo hora de retomar la lectura. Ahora bien, te contaré un secreto: me está costando retomar el hábito. Y no tiene nada que ver con el Ulises de Joyce.
2. skalagrim: ¿a que me vas a dejar el libro? ¿a que vas a ser majete?
3. aurynn: no sólo mereció la pena, sino que fue el primer libro con el que lloré como una enana (y no voy a hacer spoiler). De hecho, hasta en una de esas cosas que escribo, le di a un personaje el mismo nombre que uno de los protas que aparecen en el libro.
4. lorelai_long: creo que te subestimas, mi querida amiga, fue precisamente gracias a ti por lo que puedo decir que he leído a Heinlein, Card, Dick, Bermúdez, entre otros. Qué grande El Señor de la Rueda. El primer libro de cifi que leí de un escritor español. La única pena, que me dejaste todos esos libros y en mi biblioteca no están. Mis tesooooros… nos robaron los tesoooooros, amo. Forastero en tierra extraña, Ubik… Maldiiitossss…
[...] Hace bien poco me acabé de leer El sexto mesías (Los seis mesías, según el título original, qué cosas) de Mark Frost. La segunda parte de La lista de los siete, aquella novela que ya os recomendé en la entrada Obligándome a leer. No puedo decir ni que sea mejor ni peor que la anterior. Sencillamente distinta. Si uno va predispuesto a encontrar lo mismo que en la primera novela, posiblemente se lleve un gran chasco. E insisto, no es que sea más floja que su predecesora es que la perspectiva es totalmente distinta. [...]