En algún lugar del UD
dic 13th, 2006 by Kundalah
El sonido de sus pasos resonaba como ecos metálicos que recorrían los pasillos de la nave. La iluminación había vuelto a fallar, como tantas otras cosas en los últimos meses. Se detuvo en un recodo, apoyó una mano sobre la fría pared y reprimió una queja. Las voces. Otra vez las voces en su cabeza. Cada vez eran más intensas, acompañadas de unas migrañas insoportables.
No te resistas al cambio, le decían. Aquí no hallarás ni frío ni calor, sólo paz. No más remordimientos, no más dolor. Quietud, libertad, poder. Estamos esperándote.
–Pues esperad sentados –refunfuñó.
Una repentina comezón recorrió su brazo derecho y se deslizó por su cuello hasta alcanzar la base del cráneo. No rascarse fue más que un suplicio, pero era mejor eso que sentir el tacto de aquella mancha oscura que parecía haber tatuado el lado derecho de su cuerpo con lenguas de fuego negras. Se alumbró el pecho con la linterna. Aquello, lo que demonios fuera, se había extendido más desde el día anterior. ¿Cuánto tiempo le quedaría antes de que se completara la trasformación? ¿Cuanto le quedaría al resto de supervivientes?
–¿Alguna novedad? –Oyó a su espalda.
–¿A ti qué te parece?
Se recompuso y siguió andando. Sintió aquellos ojos de fuego clavados en su espalda. Últimamente la faiory estaba más conversadora de lo habitual. Había dejado los monosílabos para juntar dos palabras y a veces incluso más. No era mala chica. Algo metomentodo y mandona, pero sin duda valiosa. Sin embargo, que ahora empezara a soltarse la lengua era mala señal. Comenzaba a impacientarse, a ponerse nerviosa y eso no parecía propio de las de su especie. Sin duda, la pelirroja debía estar escuchando las mismas voces en su cabeza y no quería ni pensar lo que podría significar si su más poderoso aliado dentro de la nave se dejaba embaucar por ellas.
–Sé lo que pretendes, Crow –le dijo mientras le seguía el paso–, y te aconsejo que ceses en tu empeño.
–¿Me aconsejas? Esa ha sido buena. ¿No me lo ordenas? Es toda una novedad. ¿Y qué vas a hacer si no sigo tu consejo? ¿Matarme?
–Lo mataré a él. Si lo liberas, ten por seguro que lo haré.
–Déjate de estupideces raciales, Lith. En estos momentos me resultan tan patéticas como innecesarias.
–Los gnöck no son de fiar y lo sabes. Todo esto es por su culpa.
–¿En serio? Pensé que era nuestra por destruir su nave sin dejarles que se explicaran.
–Todos ellos son una amenaza y como tal merece ser aniquilada. Es su enfermiza obsesión por conseguir tecnología para destruir a los Creadores de Mundos lo que nos ha llevado a este punto.
–¿Y no te has parado a pensar que vuestra enfermiza obsesión por destruirlos ha contribuido también en que estemos en esta situación?
–¿Cuándo decidiste cambiar de bando, Crow?
–Escúchame, zorra estúpida. Esto no es una cuestión de bandos, sino de supervivencia. Tal vez tu vida te importe una mierda, pero a mí no. Desde que nuestros caminos se cruzaron os hemos estado ayudando, así que o colaboras ahora o te haces a un lado y tratas de molestar lo menos posible. ¿Me has entendido?
–¿Y qué harás si decido no hacerlo? ¿Matarme?
–Oh, cariño, ¿para qué mancharme las manos? Por si aún no te has dado cuenta, nos estamos muriendo. ¿O es que acaso las voces te dicen lo contrario?
Entró en el laboratorio con la faiory casi pegada a su espalda. Cruzó los pasillos flanqueados por mesas, taburetes, máquinas de análisis, computadoras, hasta llegar a la cámara de contención que habían utilizado como celda para el gnöck capturado en el último ataque a una de sus naves científicas. Abrió la compuerta y descubrió a su prisionero cubierto por la misma mancha, en el mismo lado de su cuerpo. Caminaba arriba y abajo como un perro enjaulado. Una imagen que representaba bastante bien lo que pensaban de él.
–Ya iba siendo hora –dijo sin detener sus pasos y sin mirar hacia la salida–. Empezaba a aburrirme. Dile a esa zorra pelirroja que va contigo que si tiene algo que decirme me lo diga a la cara y no se ande con jueguecitos.
–Lo mismo podría decirte yo a ti. Así que no me seais maleducados y dejaros de trucos mentales baratos. Hablad en voz alta para que os oiga bien.
El gnöck detuvo su vaivén, dio media vuelta y clavó sus oscuros ojos en los de Crow. Después del escrutinio, sonrió como un lobo hambriento. Sus colmillos puntiagudos reforzaron su actitud despiadada.
–Tú debes ser Crow. ¿Quién iba a imaginar que un día vendrías a pedir ayuda a un gnöck?
–Tú debes ser Gilipollas. ¿Quién iba a imaginar que un día necesitarías mi ayuda?
Después de un tenso silencio, el hombre rompió a carcajadas. El gesto le dijo a Crow que había sido la forma correcta de poner las cartas sobre la mesa.
–Y ahora dime. ¿Qué nos está pasando?
–Estamos cambiando.
–Dime algo que no sepa.
–Mi nombre es Knorg.
–Muy gracioso. Perdona que no me ría, pero me temo que no tenemos tiempo para estas tonterías.
–No. No lo tenemos. Pero eso ahora ya no importa.
–Puede que a ti no te importe, pero a mí sí. Así que deja de tocarme los cojones. ¿Vas a colaborar o prefieres que esparza tus restos por el espacio? Tú decides.
–Oh, si yo colaboraría… si no fuera porque con vuestro ataque destruisteis la única arma que habíamos encontrado para hacer frente a esas cosas. Vaya. Eso os pasa por fiaros de los consejos de una puta pelirroja.
–Lith.
–Miente. –Intervino la faiory–. ¿Vas a creer las palabras de un gnöck? Es muy propio de ellos echarnos a nosotras la culpa de todo.
–Hasta ahora siempre he creído en las tuyas y mira como estamos. Voy a dejarte salir, Knorg, y me vas a contar todo lo que sepas sobre esas sombras, estas manchas y, lo más importante, ese arma.
–Ya te he dicho que la destruisteis.
–Pues más nos vale encontrar otra. Tengo ganas de desenchufar la radio –dijo señalándose la cabeza–. Estoy hasta los mismísimos de escuchar siempre la misma emisora.
—————————————————
Bueno, niños y niñas, sé que muchos no tenéis ni pajolera idea de lo que significa lo que acabo de escribir en esta entrada. Pero también sé que muchos otros van a odiarme por lo que significa. ¿Y qué significa? Pues no es más que un preludio. Uno de tantos que nos irán dirigiendo hacia el próximo evento de Crow. ¿Para cuando? Si todo sale bien, para semana santa. Pero ya os iré informando.
Comprendeme. No pude resistir la tentación de haceros la boca agua.
En algún sitio, una pequeña nave tripulada únicamente por un Yab, que se dirige hacia el UD agarrado al timón y con la vista mirando al infinito como el Holandés Errante.
Manchas blancas se extienden por gran parte de su cuerpo, pero Sggrrtzz’hz las ignora y pone los motores a plena potencia, hace tiempo que cruzó la linea en la que su combustible le podía traer de vuelta.
Que guaaarra!
Si, te odio. Te odio mucho….empiezo a desempolvar mis armas?
Que bieeen!!! Ya tengo algo en vistas para poder apuntarlo en la agendaaaa!!!! YUJUUUUUUUUUUUUU!!!!
Sip. Id desempolvando las armas. Esto va a ser una cacería de bichos. ¡Ejem! Digo de sombras. ¡Eeeejem! Digo yujuuuuuuuuu… Jijiji…
Shartog va a tener que afilar sus linternas, entonces…
“En algún lugar del UC, un novelesco pirata espacial,
capitán de una nave nodriza repleta de faiorys y
acompañado de su aliada más especial,
surca la galaxia para descubrir la cura de una
plaga que amenaza con destruir toda vida conocida.
Poco sospecha que allá donde se dirige, un planeta cuyo nombre no perdurará, hallará además la verdad sobre su gente,
su universo y se enfrentará cara a cara con su propio destino…”
Dios Gus, que bonito te ha quedado….snif…
Lo que pasa es que como pase tanto tiempo, ya no me acordare ni por donde vamos …:P habra que hacer una puesta al dia….
Vane
P.D.: Modo Aurynn ON:
-Silavi…podrias dejar de pensar en las musarañas y ayudarme a pilotar esta maldita nave????????