Mi primera Hispacon, pero esta vez de verdad.
nov 8th, 2006 by Kundalah
Supongo que no os importará que corte la línea de entradas que estaba realizando y os informe de mis andanzas en tierras andaluzas durante el fin de semana del 3 al 5 de noviembre de este año. Y sí, ahora puedo decirlo: ¡he estado en una Hispacon! Lo siento, lo del año pasado, aunque me dijérais que compartía nombre, no lo fue en absoluto.
Qué diferencia. Un ambiente cordial, distendido y, lo más destacable, la afluencia de público tanto en salas como en los pasillos. Todo un detallazo para los fumadores, ya que estamos, no tener que abandonar el edificio en busca de espacio abierto para darle al vicio. Y las visitas al bar las justas y necesarias. Ahora, en frío, me pregunto si, aparte de que todo estaba bien recogido y localizable y con un cumplimiento encomiable de la programación, tal vez fue la predisposición de los asistentes lo que aderezó el éxito de esta Hispcon. Me explico: la gente no acudió con recelo y en plan “vamos a ver qué nos ofrecen estos tipos”, sino más bien “vamos a pasárnoslo de puta madre y a mostrar todo nuestro apoyo después de todo lo sucedido con los de Brenice”. Eso, por supuesto, no desmerece la calidad e incluso a veces la frescura de los asuntos tratados en conferencias y mesas redondas. Aunque en mi caso, sólo acudí a éstas últimas y a la presentación que hizo Bibliópolis del libro de Kiril Yeskov.
En definitiva, me gustó, me lo pasé genial y, lo más importante, no tuve tiempo para aburrirme. En cualquier caso, sí es cierto que mejor aún hubiera sido con alguna que otra actividad “alternativa” más. Hablo de para mí y por cómo soy y lo fácil que me resulta agobiarme si estoy durante mucho tiempo haciendo siempre lo mismo. Pero como digo, ese pequeño detalle, como alguno que otro (como la falta de micros en las salas) no deslució en absoluto los actos. E insisto, creo que la actitud de humildad de los organizadores junto con las ganas de los participantes originó el cocktail perfecto para un fin de semana de esos que no se olvidan.
Y con todo esto, no puedo, sin embargo, dejar de comentar dos pareceres. Uno, el que derivó de la mesa redonda a la que me invitaron. Y dos, la elección de Sevilla como sede para la Hispacon del próximo año.
He de decir que cuando acabó la mesa redonda “¿Qué clase de convención queremos?” la sensación fue extraña. Ni contento ni descontento. Sólo “algo”. Por un lado me gustaron los dos tipos de propuestas expuestos por dos asistentes. Por otro, parecía muy claro que o a la Hispacon se le da una finalidad o ésta acabará muriendo si el marco de participación, de inscritos, va de los 35 años en adelante y no hay una acción de “realimentación”. Y más allá de todo eso, una vez más, la sensación de derrotismo. Aún así, como ya os digo, tampoco eso avivó mi descontento. De hecho obtuve más información de la que esperaba. Y la más desalentadora: tres hispacones tuvieron la intención de organizar el evento bajo las características que a mí más llaman mi atención y las tres cayeron. ¿Motivos? A tanto no llego.
Lo que sí me desanimó y mucho, fue unas horas después, al acabar la cena de gala. Mientras estaba medio zombi en uno de los corrillos que se formaron, ciertas declaraciones me dejaron tan patidifusa que fui incapaz de reaccionar. Así que una vez más me quedé con la idea derrotista de: lo mejor que puedo hacer es olvidarme de todo esto y que se lo monten como quieran.
En cuanto a la elección de Sevilla como sede para el próximo año… he de decir que durante la asamblea no voté en contra porque me parecía excesivo, aunque votar abstención tampoco me dejó satisfecha. ¿Por qué no voté “sí” como la mayoría? Sencillamente porque me da mal rollo. Punto. No porque parece que va a ser “sesuda” a más no poder, sino porque me huele a una convención en la que la Hispacon estará adscrita, pero no al revés. Me explico: tengo más la impresión que puede ser más una convención de las Tres Culturas, seria, intelectual y todo lo que tú quieras, pero no una Hispacon. Ni siquiera como la he vivido este año.
Supongo que hasta que no me den a conocer el programa debería mantener mis recelos a raya. Al fin y al cabo para enero (plazo que se le ha dado a esta organización para que deje las cosas más que aseguradas) no queda tanto. Y, en cualquier caso, si fianlmente lo de Sevilla sigue adelante y sigue también sin convencerme, aún me queda lo que tienen intención de organizar en Barcelona y que tiene una pinta estupenda si lo que Pau dijo durante la asamblea pueden llevarlo adelante. Conforme vaya recopilando información al respecto ya os iré contando.
Y creo que eso es todo lo que tenía que decir. Que siento que ahora ya sé algo sobre lo que es un Hispacon, ambiente y demás. Que me gusta conocer gente en estos ambientes de frikismo y las conversaciones que se derivan. Que la organización se lo curró de lo lindo y que, aparte de un espontáneo un tanto… “peculiar”, la participacion y asistencia de los 151 inscritos fue ejemplar. Que haría un listado de todas esas personas maravillosas con las que compartí un magnífico fin de semana, pero ¿para qué?, ellos ya saben a quiénes me refiero. Espero nos veamos pronto.
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Enlaces de interés:
Un posible futuro para la Hispacon
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A ver si con un poco de suerte puedo ir a la del año que viene, sea donde sea…
Bueno, y si no es a la Hispacon, pues siempre puedes provar con otras convenciones como la Septentrión, la Asturcon, lo que pretenden montar en Barcelona…
Después de leer lo que escribió Rudy en su blog, cada vez veo más claro la necesidad de un cambio en la dirección de la Hispacon o dejar que se convierta en otra reunión de amigos más. De ser así, cualquier convención que te pille cerca es buena.
Bueno, todas las que he citado son buenas, eh?