¿Cine o Televisión?
oct 12th, 2006 by Kundalah
Hace ya tiempo que tenía guardado en la recámara este tema. Desde que una noche de insomnio de verano me quedé vegetando en el sofá mientras hacía zapping con desgana y me topé con el canal Odisea. Estaban emitiendo un documental sobre las actuales series de televisión que se emiten en EE.UU (casi todas ellas acaban también en nuestro país) y como su crecimiento, su popularidad, su forma de ser llevadas, están dando qué pensar. ¿El qué?, os pregunaréis. Pues que de alguna manera su éxito puede igualar algún día al cine.
Dio la casualidad además de que un par de días antes había estado hablando con alguien acerca de cuánto había perdido la industria del cine. Cuando hice repaso mental sobre los estrenos de este año, los títulos se difuminaban y se convertían en referencias como la adaptación de la novela tal, el videojuego pascual, el remake X… Hace ya años que se oye hablar de la falta de ideas en la industria del cine y cómo se recurre a lo ya existente y a la temática más que trillada.Oh, sí, claro que han habido éxitos de taquilla, pero una cosa no quita a la otra.
Si lo pensamos un poco, la diferencia más evidente entre el cine y las series de televisón es su campaña de marketing. La primera es explosiva y trata de atraer en un periodo de tiempo reducido a una masa considerable de espectadores. La vida de una película en cartelera ronda el mes y poco más (siempre hay excepciones para todo, claro). Luego está el DVD, pero el éxito tiende a contabilizarse por las cifras recaudadas en taquilla. Casos excepcionales hay, por supuesto, pero en primera instancia el productor estima el balance de esta manera.
Por el contrario, la campaña de marketing de las series de televisión no es tan “agresiva” y si bien tiene claro que el comienzo es difícil, sabe que lo que importa es su permanencia en antena durante el mayor número de temporadas (años) posibles.
Una película debe condensar en un espacio de entre noventa minutos y ciento veinte, una historia plausible, creíble o no, pero coherente, con un desarrollo de personajes con los que el espectador pueda identificarse. Una serie (si no la cancelan antes) dispone de unos ochocientos minutos (veintidós capítulos de cuarenta minutos cada uno), algo así como catorce horas, para desarrollar una historia, unos personajes. Pero ojo, esto no implica que al disponer de más tiempo todo sea más fácil. El cine tiene como misión entretenerte durante lo que dure la película. Las series deben mantenerte enganchado duante meses y mucho más. Una película es presentación, núcleo y desenlace (o al menos debería serlo); una serie son veintidós mini películas con la misma estructura, pero mantienen un arco argumental de fondo.
Diferencias más o menos obvias, las hay. La forma de filmar, los presupuestos de rodaje… pero la que sin duda más llama la atención es el cambio de roles entre director y guionista.
En una película, el director es el rey, por decirlo de alguna manera. No voy a entrar ahora en el papel de algunos productores, ni en este tipo de filmación ni en la otra. En cualquier caso, si el director tiene desaveniencias con el guionista, es fácil que quien se sustituya sea precisamente este último. Por el contrario, en una serie, el guionista es el creativo y es normal ver distintos nombres de directores a lo largo de la temporada.
Ideas nuevas, frescas, atrevidas, polémicas, están teniendo salida en las series que se emiten en los canales de pago (hablo de EE.UU. por supuesto) y de hecho el creativo-gionista tiene más manga ancha a la hora de proponer y desarrollar éstas. Los Soprano -donde acabas sintiendo simpatía por la mafia-, Sexo en Nueva York -donde se aborda el tema del sexo con total desparpajo o eso he oído-, Perdidos -donde nadie sabe de qué va en realidad, pero al parecer engancha-, A dos metros bajo tierra -donde parecía imposible que el marco de una funeraria diera tanto de sí-, 24 -donde se contempla sin tapujos la posibilidad de que el presidente de los EE. UU. no sólo sea un inepto, sino que además favorezca el terrorismo en otros países por intereses puramente económicos-, House, CSI, Prison Break… Y así un largo etcétera del que sólo reflejo una muestra.
Todas esas series se engendran en en el país que está al otro lado del charco y llegan a nuestras pantallas bien pasando primero por la televisión de pago, bien en otros canales que no lo son. Ahora bien, ¿qué tipo de series se hacen en España? Veamos… Ana y los Siete (me abstengo de hacer comentarios), Aquí no hay quien viva (donde una vez puede ser entretenido, más es repetitivo hasta la saciedad), Los Serrano (comedia clásica tipical spanish a lo Landa), El Comisario (una amalgama entre Canción triste de Hill Street, Starsky & Hutch, CSI y otras tantas series de género), Siete Vidas (divertida, sí, ¿pero a nadie le recuerda el estilo a Friends?)… ¿Es eso lo que podemos esperar como producto nacional? De tanto en tanto surgen ideas innovadoras. Más o menos aceptadas, pero al menos alejadas de la comedia o la risa fácil (y ojo, con lo de fácill no quiero decir que sea poco trabajoso conseguirlo). Tal fue el caso reciente de Motivos Personales, aunque claro, Telecinco es lo que tiene.
¿Por qué digo esto último? Cuando La primera y La 2 dejaron de tener el monopolio parecía que las nuevas cadenas iban a aportar una programación diversa, pero a día de hoy la realidad es bien distinta. Cuatro empieza ahora a transmitir un nuevo concepto de televisión. Vale, no es nuevo, pero sin ser de pago, se atrevió a dejar atrás la estela de las otras cadenas que llevaban años ancladas en una programación repetitiva y de dudosa calidad e impulsar series nacionales. Oh, Antena3 lo intentó, sí. Aún recuerdo las tres semanas que les dieron de margen a series nacionales más que interesantes (o al menos de argumento atípico) como El misterio del Lago o Lobos. Auque claro, decir que lo intentó, es darles algo más que el beneficio de la duda. De tanto en tanto tienen suerte (como es emitir 24), pero empiezo a sospechar que al tipo que se encarga de hacer bailotear una serie, cambiar la emisión sin previo aviso y barbaridades similares, le dieron vacaciones y en este caso eso facilitó que ésta pudiera hacerse un hueco en los hogares españoles.
Supongo que en nuestro país a las series de televisión nacionales les ocurre como en el cine. Y por eso seguimos hablando de españoladas (comedias, culos y tetas, costumbrismo fatal…) y americanadas. Sólo de tanto en tanto recibimos alguna que otra sorpresa, que si bien es recibida con entusiasmo por el público, algunos se atreven a llamarla americanada como si cualquier idea propia alejada de lo convencional no pudiera ser más que una copia del país vecino.
En cualquier caso, y retomando el tema inicial de esta entrada, el cine está clamando a gritos un cambio. Los productores de seguro lo tienen más que asumido, pero me supongo que “perder” el control sobre “sus” películas no lo tienen tanto. Darle al creativo-guionista un mayor peso en las tomas de decisiones, como sí sucede en las series de televisión, sin duda les debe doler. Algunos ya se han abierto paso, cierto, como J.J. Abrams y a Whedon, por ejemplo, no le debe de quedar mucho (o eso espero), pero hasta entonces descubriremos con cuentagotas algo fresco como El Laberinto del fauno de Guillermo del Toro, mientras recordamos con añoranza una época mejor con ideas como Dark City de Alex Proyas, Memento de Cristopher Nolan y hasta si me apuráis The Matrix de los hermanos Wachowski, porque aunque la idea no era en exclusiva original, todo hay que decirlo, fue sin duda una revolución sobretodo por sus técnicas de filmación.
¿Habrá que esperar en los albores de un cambio de milenio (o siglo) para que de nuevo se produzca una explosión de ideas interesantes o el mundo del cine dejará de mirar de reojo a su hermana pequeña la televisión para asimilar sus puntos fuertes antes de que ésta crezca y pueda ser una competencia más que clara en la que hasta podría perder la partida a largo plazo? Quién sabe. Todo es cuestión de tiempo. Pero a día de hoy, el futuro del cine no lo tengo tan claro.
Mujer, películas buenas hay con cuenta gotas, y series buenas también, si te pones a ver cuantas series se hacen y cuantas valen la pena, o cuantas empiezan valiendo la pena y se joden a la segunda temporada…
Cito de memoria la ley de Murphy, el 90% de todo es una mierda ¿o era el 99%?
Sorry por la tardanza en contestar. Llevo una semana un tanto movida y chunga. De ahí que no haya posteado todavía, ni creo que esta semana pueda y paso de hacer refritos.
En cuanto a lo que dices, octal, veamos:
Que una película o una serie sea buena o mala no es cuestión de calidad en sí misma sino de cifras público/audiencia, al menos para los productores. Supongo que en eso estamos de acuerdo. Y eso explica cosas como Ana y los Siete con años en antena, por ejemplo.
Ahora bien, yo hablo de ideas. Las ideas pueden ser mejor o peor llevadas (tanto en el cine como en la televisión), pero si lo pensamos un momento, actualmente hay más torrente de ideas en la televisión que en el cine. E insisto, pueden ser mejor o peor llevadas, pero al menos se arriesgan a llevarlas a la pequeña pantalla. Mientras, me temo, el cine casi está aferrado a un conservadurismo que debería sernos más preocupante. O por lo menos a quienes manejan el cotarro.
Eso es lo que quería decir. La falta de originalidad en el cine y el torrente que se está produciendo en televisión. Lo que no quita que la gente siga yendo al cine y haya éxitos de taquilla (como Piratas del Caribe, una copia del videojuego Monkey Island) ni que haya fiascos televesivos a pesar de una idea original, pero mal llevada. La cuestión es, ¿quién evolucionará a mejor si sigue por el mismo camino? ¿El cine o la televisión?
No puedo estar de acuerdo contigo. Te doy la razón solo si hablas del gran cine, de hollywood y los grandes presupuestos, pero con las cámaras digitales con las que “cualquiera” puede rodar y repetir la toma todas las veces que quiera, el cine independiente ha cogido mucha fuerza, aunque sigue falto de canales de distribución. A la televisión, sin embargo, solo se puede llegar con mucho dinero detrás, porque para empezar tienes que seguir unos plazos mucho más estrictos, y además no te van a poner en antena si no tienes unas mínimas garantías de éxito o los “amiguitos” adecuados.
Imagino que con el cine pasa como con los libros, si solo miro en la sección de ciencia ficción de El Corte Inglés, te puedo decir que no se ha escrito nada nuevo en los últimos ¿15?¿20? años, y que en España el género no existe. Para ver otras cosas hay que apartarse un poco del camino trillado. De muestra, un botón, o más bien, un salto de fe, Nacho Vigalondo, el que hizo el corto ese tan gracioso de las 7:35 de la mañana, está haciendo una película, contra viento y marea, si no lo has (habeis) hecho ya, mira su blog (www.nachovigalondo.com) o el blog que lleva sobre la película (http://www.cronocrimenes.com/cronoblog/) Los Cronocrímenes, viajes en el tiempo y asesinato en los montes de Cantabria
Vamos a ver, Octal, que creo que no estamos discutiendo sobre lo mismo.
Para empezar, ¡claro que hablo de Hollywood coñe!, la “supuesta” meca del cine, de donde vienen casi todos los estrenos a España, los que más pelas tienen para sus campañas de publicidad “agresivas” aunque sea siempre lo mismo; como también hablo de las series de tv que se hacen allí y llegan en masa también hasta aquí y cómo, comparativamente, esas series muestran un abanico de nuevas ideas, mientras que sus películas se limitan a remakes, adaptaciones de novelas, videojuegos, cómics… Nada nuevo.
¡Y claro que todo es cuestión de pasta! Pero más que de pasta es de agallas. De atreverse a apostar y no acomodarse en caballo ganador. Que al final el pobre se hace viejo y no rinde igual.
¡Claro que Hollywood apesta! Tú ahora me hablas del cine independiente, fuente también de ideas, y que si en España no hay literatura cifi. Vamos a ver, de la misma forma que va a ser difícil eliminar la lacra de que el cine independiente es aburrido y se le va la pinza, a la literatura cifi española le pasa 3/4 de lo mismo.
Y al final volvemos al punto inicial. Lo que llega a nuestras pantallas de cine es siempre lo mismo y mientras no se arriesgue y apueste fuerte por otras vías, la cosa no va ir a mejor. Y la apuesta no es sólo de los productores, sino también del público, ya que insistes con el tema del cine independiente.
Por cierto. ¡Qué casualidad! Alguien en Tierras de Acero habla de lo mismo, más o menos. No estoy del todo de acuerdo en alguno de los comentarios que le han seguido después, pero bueno, ahí os va el enlace:
http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/index.php?mod=gno&sec=notva1¬not=452&PHPSESSID=9e34963903e663f7c296bd477159eb03