Delegar en un rev
sep 20th, 2006 by Kundalah
Hará cosa de unas semanas, en el grupo de correo UC-Crow, publiqué un anuncio en el que pedía colaboradores para organizar el próximo evento. La respuesta que obtuve, en realidad ya me la esperaba. Grupos para atrezzo y logística, pero no para dirigir en calidad de, lo que yo llamé, co-máster.
Uno de los voluntarios que finalmente se presentó, lo hizo con los argumentos de que había oído que yo llevaba tal control sobre todo y delegaba tan poco que, como apenas iba a hacer nada, se apuntaba al cotarro. El mensaje me dejó totalmente descuadrada y patidifusa, pero no voy a a entrar a discutir sobre la respuesta que publiqué y que tuve que redactar con pinzas para no airear trapos sucios que a nadie le interesan.
Cierto es que hace tres años, en los dos primeros eventos, yo no delegué trabajo alguno. Y quiero aclarar que si no lo hice, no fue porque no supiera, sino porque no quise. Sí, para mí hay un abismo entre saber delegar y querer delegar.
Ya sé que no tengo que justificar ante nadie el porqué actué de una forma y no de otra, pero preferiría aclararlo.
El primer rev de Crow y que llevó por título Los Destructores de Mundos, fue una excusa para dos cosas. Primera, ponerme a prueba, ponerme un reto en plan “¿sería capaz de trasladar este juego de mesa a uno en vivo?”. Y segunda, cada año me gusta celebrar mi cumpleaños de forma distinta, así que se convirtió en una excusa, como cualquier otra, para reunir a un grupo de amiguetes y pasarlo bien toda la jornada del sábado 5 de junio de ese año.
Dicho y hecho, me puse manos a la obra. Abrí el grupo de correo, envié las invitaciones de inscripción a mis amigos y conocidos cercanos, creé un sistema de reglas acorde con la experiencia que tenía de otros revs en los que había participado y la base del juego de mesa, desarrollé un trasfondo y elaboré las fichas y las tramas de cada uno de los jugadores. Para todo el tema del diseño gráfico (cartas de objeto, drops -la moneda o mejor dicho la tarjeta de pago que se usa en este universo-, el logo…) lo dejé en manos de mi buena amiga Silvana, quien hizo un expléndido trabajo y, sin duda, gracias a ella me restó la faena suficiente para centrarme en otras cosas.
El resultado de aquello fue un rev coqueto entre amigotes, para veinte jugadores, aunque finalmente sólo acudieron dieciséis. Como era lógico, sabía que dentro del terreno de juego no iba a poder ayudar como máster a mis jugadores, así que pedí voluntarios y el día de antes les instruí con la reglamentación, trasfondo y tramas generales. No delegué en aquella ocasión porque, como diría una pija, era mi fiesta de cumpleaños y la organizaba yo.
¿Por qué el segundo evento -que tuvo lugar tres meses después bajo el título Los Guardianes de la Frontera- se organizó de la misma manera y en las mismas condiciones? Sencillamente porque la fórmula me había funcionado y por eso la utilicé una vez más. No obstante, aunque el rev fue acogido con el mismo entusiasmo, yo acabé rendida y lo que es peor, sin enterarme prácticamente de nada de lo que había sucedido. ¿Por qué? La explicación es bien sencilla:
En primer lugar porque el rev estaba concebido para veinte personas (dentro de las que cabía la posibilidad de alguna que otra baja de última hora). No obstante, recibí tal avalancha de solicitudes que, cuando ya iba por el jugador treinta tuve que decir basta. Era consciente de mis propias limitaciones y, finalmente decidí cortar en veinticinco.
No soy ingénua, ni pretendo alardear de nada. Soy plenamente consciente de que la espectación suscitada no fue porque mis amigotes hubieran hablado maravillas del evento anterior o porque el trasfondo se alejaba por completo de la espada y brujería y se metía de lleno en la ciencia ficción. No. Fue simple y llanamente por el enorme éxito obtenido por la asociación Tejedores de Sueños (creadores de Cenizas Rojas: La Devastación) con su rol en vivo celebrado en julio de ese mismo año bajo el nombre, si no recuerdo mal, de El Vergel. De hecho, todos los jugadores que vinieron de fuera de Valencia eran de la provincia de Murcia, a excepción de uno que vino desde Madrid.
Tras finalizar el evento, como os digo, exhausta, destrozada y en la inopia, decidí tomarme las cosas con más calma, tomarme también mi tiempo para el siguiente y analizar cómo se había desarrollado todo hasta el pitido de final de partida. Y a las conclusiones a las que llegué fueron las siguientes:
a) Que un jugador, aunque vea más másters a su alrededor, si está acostumbrado a tratar siempre con la misma persona, acudirá a esa persona para cualquier duda, sobretodo si ésta tiene que ver con algo de su pj y no de la situación en general.
b) Que aunque los aplausos y los elogios desborden y continúe la política de sólo se participa previa invitación, si la actividad te la quieres tomar “en serio”, debes proporcionar a los jugadores un amplio terreno de juego -no un chalet- y unas condiciones mínimas a las que los jugadores que pretendes atraer están acostumbrados. Es decir albergue, más participantes, atrezzo y toda esa parafernalia.
De ahí que, aún a pesar de no tener web con la que publicitarse para darle un caracter más… oficial, decidiera organizar el tercer evento (Sangre de Vida), con la colaboración de cinco másters en total, treinta plazas, todas por invitación previa (es lo que tiene querer asegurarse que los participantes ofrezcan un bonito espectáculo y no un intento de algo) albergue en Moixent -donde cada mes organizaban la noche del terror e indicaba lo permisivos que serían aún a pesar de seguir presentando la estancia como un evento de teatro alternativo- y todo lo habitual en un rev. Sin subvenciones, eso sí. Todo lo que entraba en el juego, absolutamente todo -incluida bebida para la taberna en partida-, fue pagado por la inscripción de los participantes.
Como ya he dicho, voy a dejar a un lado el airear los trapos sucios (ya sabéis, en todas partes cuecen habas) y centrarme en el tema de delegar. Delegar es fácil si a) tienes un equipo competente al completo y b) conoces al equipo y sabes qué es capaz de hacer cada cual. Lo que no implica que a) te desentiendas por completo de la labor de cada miembro de tu equipo y b) olvides que la confianza a veces da asco.
Admito que soy tan pejigueras como exigente conmigo misma y, más aún, con las personas que colaboran conmmigo. Algo que para mí es lógico si se tiene encuenta que el entusiasmo es un grado y que no todo el mundo tiene porqué estar en sintonía con el de una. No me conformo con el “está bien”. Si puede ser mejor, por qué no hacerlo. ¡Aparcad la ley del mínimo esfuerzo conmigo! Porque además, para mí, en el caso de organizar un rev, existe una premisa añadida que siempre aplico: si no haces lo que no te gustaría que te hicieran a ti, haz lo que sí te gustaría que te hicieran. Esto es, como jugadora, no me gusta ser un número en un evento de esta clase, ergo no quiero que mis jugadores se sientan como tales.
De los eventos a los que he acudido y he tenido una amarga experiencia, me planteo dos explicaciones: una, que los organizadores se vieron cegados por el entusiasmo y abarcaron más de lo que podían; y dos, que los organizadores se vieron cegados por la avaricia y abarcaron más de lo que podían. ¿Adónde quiero ir a parar con todo esto? A que antes de organizar nada tal vez uno deba plantearse qué resultado es el que pretende conseguir y cuánto está dispuesto a esforzarse por conseguirlo. Para mí hay tres clases de revs: el medio (de 30 a 60 personas), el multitudinario (de 150 a 300 personas) y el acabose o apoqueclipse (más de 300 jugadores). Pero sólo me centraré en los dos primeros, empezando por…
El Multitudinario
Sin duda es el más vistoso a la vez que realista, si hablamos de temática Espada y Brujería o similar y se centra su actividad en una ciudad donde lo lógico es que no todo el mundo se conozca. Sin duda es propicio para que la gente entre rápidamente en ambiente. No obstante, y por experiencia propia, suele ocurrir lo siguiente:
- No hay másters suficientes para cubrir las necesidades de los participantes en juego o los ayudantes y colaboradores no disponen de la información necesaria para responder las dudas de todos los jugadores que se les presentan respecto a tramas y demás.
- Existe la tendencia a presuponer que el que va de “mata mata” no se va a aburrir como una ostra mientras espera su oportunidad de ejercer de “mata mata”, por lo que se entiende que ese jugador no tiene la menor importancia, no hay que perder el tiempo dándole un par de tramas decentes para amenizar la espera. A lo que hay que añadir que algunos de los jugadores veteranos están hartos de que siempre se repitan los mismos esquemas. Sábado mañana y tarde de presentación y trapicheo, noche “mata mata”, domingo por la mañana conclusión y cierre. Para que tanto los “mata mata” como los que no, puedan estar entretenidos.
- Si a veces es difícil con cuarenta, con ciento cincuenta debe serlo mucho más. Me refiero a las “coherencias”. A que unos tienen cierta información sobre otro jugador y cuando van al jugador en cuestión, éste no tiene ni idea de lo que están preguntándole o insinuándole. Así como jugadores antiguos, descubren que sus contactos del año anterior los han perdido porque se les ha olvidado incluirlos. Así como otra retaíla de circunstancias que, en algunos casos no supone nada, y en otros se cargan parte de la jugabilidad del personaje.
- La manía de presuponer que tus jugadores antiguos o veteranos van a salvarte la papeleta. Aunque la veteranía es un grado, no siempre las circunstancias serán propicias para salir de situaciones con las manos atadas, los ojos vendados, una mordaza y desarmado. A veces necesitan empujoncitos como todo hijo de vecino.

Algunos problemas son de difícil solución o, yo más bien diría, complicada. Otros, sin embargo, se reducen en la mayoría de los casos a un problema de organización vinculado, en cualquier caso, al hecho de abarcar más de lo que se puede y aderezado, tal vez, con la ley del mínimo esfuerzo. Pero tanto el “mata mata”, como el veterano, como el principiante, como el antiguo, pagan por igual y, por tanto -desde mi punto de vista-, merecen la misma atención y el mismo trato.
El Medio
Tal vez no sea el más vistoso, pero suele tener un resultado más satisfactorio entre todos los participantes, no sólo entre gurpúsculos o individuos aislados. La relación en número entre máster-jugadores es, en la medida de lo posible, óptima. Y la probabilidad de largos momentos ociosos es menor.
Sin embargo, participar en un rev Medio no es sinónimo de éxito. Aún a pesar de que las probabilidades de fastidiarla son menores en comparación con el anterior, no siempre es así.
Por la experiencia que yo barajo tanto como participante, como colaboradora y como co-máster, he decir que para mí no es serio que las tramas amorosas se decidan poniendo todas las fichas por el suelo y tirando un puñado de lentejas para ver en qué jugador cae. Es un método sí, pero no es de extrañar que se producan incoherencias. Tampoco es serio, para mí, que alguien te llame la atención porque he decidido ponerle tramas interesantes al jugador “mata mata” sólo porque quieres que se entretenga mientras tanto. No es coherente para mí que los másters se desentiendan de los jugadores a los que les hacen las fichas hasta el día de la partida, no sin enviarles antes un breve mail de “recibí tu suscripción, punto”. No es de recibo que coartes la libertad de tus jugadores sólo porque en partida no siguen el guión establecido e inmutable que tan bien diseñaste, como en consecuencia tampoco es de recibo que obligues a tus jugadores a hacer lo que tú quieres por la misma razón de antes. Y otras tantas cosas que no me voy a extender más en decir y que en definitiva pueden explicarse por una cuestión de planificación de sus organizadores, así como su método para llevarlo a cabo.

Un rev con claras garantías es aquel me mantiene una proporción óptima máster-grupo de jugadores (sí, suele ser complicado conseguir un máster por cada cinco-seis jugadores, que sería lo ideal); los másters conocen no sólo las tramas de sus jugadores, sino la de los demás (al menos de una manera superficial, pero útil) lo que le permitirá resolver las dudas de aquellos que se le acerquen y no sean “los suyos”; salvo en situaciones delicadas, un máster debería poder resolver una situación sin tener que recurrir al principal organizador; el trasfondo, el guión, debe estar hilvanado de tal manera que dé al jugador sensación de libertad de acción y, de hecho, ésta sea real en la medida de lo posible. Todo ello en suma viene a delimitar tanto la planificación como la importancia de una buena organización.
Así que, teniendo en cuenta que eso es precisamente lo que pretendo conseguir en cada rev que organizo y que tengo intención de organizar, empezad a llamadme ya “maniática del control que se estresa con facilidad”. porque como cordinadora, no pienso bajar la guardia.
De esta forma si yo digo quiero que tengas hecho esto para el miércoles de la semana que viene, te muestras conforme, te comprometes, y llegado ese miércoles me dices que no lo tienes hecho, no me das ninguna excusa y, para colmo, me entero que te has pasado la última semana jugando al WOW, no esperes que te dé un par de palmaditas en la espalda y te diga “tranquilo, hombre, no pasa nada, pero que no se vuelva a repetir. Ya lo hago yo”, lo llevas crudo. De la misma forma que si te digo habla con tus jugadores y coméntales tal cosa y tus jugadores me llaman a mí porque nadie responde a sus preguntas, no esperes que me lo tome bien ni que no te llame la atención. Y más aún si descubro que la razón ha sido porque sigues enganchado al WOW. Y si un día, cinco minutos antes de que empiece la reunión, llamas para ponerme una excusa barata de por qué no vas a venir, como por ejemplo “es que está muy lejos”, ni se te ocurra pensar que me lo voy a tomar con alegría, pues perfectamente podrías haber avisado cuando se convocó la reunión y habérnoslas apañado para cambiar lugar e incluso hora si hiciera falta. Que nadie espere que como cordinadora os mande algo y me desentienda por completo de vosotros, sin preocuparme de si las cosas van a estar a tiempo, si ha habido cambios de consideración o no, etc., etc., etc.
Por lo tanto, saber delegar en un rev es importante, por supuesto. Querer delegar en un rev también. No lo discuto. Ahora bien, si no quieres mancharte las manos, no te metas en el barro. No conmigo, eso fijo. Organizar un evento de este tipo (para nada con ánimo de lucro) requiere mucho tiempo y esfuerzo. La recompensa llega cuando éste acaba y recibes tanto el aplauso de tus jugadores, como la publicidad gratuita a través de sus elogios en cualquier conversación sobre revs. De hecho, y ya que estamos, aunque no he ido a TimeLords, ni a EJEN, ni a otras tantas que se han hecho un eco importante a nivel nacional, siempre lo he dicho y siempre lo diré: Cenizas Rojas es para mí el mejor rev al que he ido en mi vida.

Habiendo organizado un ReV contigo, yo no tengo la impresión de que no sabes delegar, y de hecho sin querer sacar trapos sucios, eso de que lo haces todo y es un paseo de rosas para el resto es mentira
Lo que sí que tenías que hacer, y era fuerza mayor, era tener la posición de control final del argumento, porque al fin y al cabo está basado en tus historias y en tu universo, y tienes esa responsabilidad.
Me sumo a los elogios a la gente de Cenizas Rojas
Qué envidia me dáis…, desde que estoy en Valencia no he jugado ni una miserable partida…
[...] Delegar en un ReV, en Arrópame en tu oscuridad marzo 28th, 2007 — Tiberio (ver) Posted in Organización y Administración, Reflexiones roleras, Rol en Vivo. [...]